Estudiantes de La Plata cerró el 2025 de manera inmejorable. En una final intensa y cambiante disputada en el Estadio Único de San Nicolás, el equipo dirigido por Eduardo Domínguez derrotó 2-1 a Platense con una remontada agónica y se quedó con el Trofeo de Campeones, sumando una nueva estrella a su rica historia reciente. El Pincha volvió a mostrar carácter en un partido adverso y encontró en Lucas Alario al héroe inesperado de la noche, autor de los dos goles que dieron vuelta el resultado.
El encuentro reunió a los campeones del Torneo Apertura y el Torneo Clausura, con realidades distintas pero la misma ambición. Platense, que había llegado tras un largo parate competitivo y con entrenador debutante, sorprendió golpeando primero. A los pocos minutos del complemento, Franco Zapiola —formado en Estudiantes— cumplió con la llamada “ley del ex” y abrió el marcador con un remate certero desde la medialuna que dejó sin chances a Fernando Muslera. El Calamar se ilusionó con dar el golpe y sostuvo la ventaja durante buena parte del segundo tiempo.
Sin embargo, Estudiantes no se desesperó. Con el envión anímico que le dio el reciente título del Clausura y una clara superioridad territorial en el tramo final, el Pincha empezó a inclinar la cancha. Los cambios introducidos por Domínguez le dieron otra dinámica al equipo y, cuando Platense quedó momentáneamente con un jugador sentido sin poder ser reemplazado de inmediato, llegó el empate. Lucas Alario apareció en el área para empujar la pelota y devolverle la esperanza al conjunto platense, que hasta ese momento encontraba muchas dificultades para vulnerar a Federico Losas.
El cierre fue puro ADN Estudiantes. Ya en tiempo reglamentario cumplido y con cinco minutos adicionados, el Pincha fue a buscarlo con convicción. A la salida de una pelota parada, nuevamente Alario ganó en el área y selló el 2-1 definitivo, desatando el festejo rojo y blanco en San Nicolás. El delantero, que había marcado apenas un gol en sus anteriores 28 partidos con la camiseta albirroja, terminó siendo la figura excluyente de una final que parecía escaparse y terminó en manos de su equipo.
Con esta consagración, Estudiantes no solo sumó el Trofeo de Campeones, sino que confirmó un cierre de temporada soñado. Días atrás había vencido a Racing por penales en la final del Torneo Clausura, resultado que le permitió asegurar su clasificación a la Copa Libertadores 2026, luego de haber quedado relegado en la Tabla Anual. El título ante Platense reafirma el proyecto deportivo y la capacidad del equipo para responder en partidos decisivos.
Además, esta nueva estrella le abre al Pincha la puerta a dos finales más en el calendario que viene. Por un lado, disputará la Supercopa Argentina frente a Independiente Rivadavia, campeón de la Copa Argentina. Por otro, jugará la Supercopa LPF ante Rosario Central, líder de la Tabla Anual. En un año marcado por finales, polémicas y definiciones ajustadas, Estudiantes volvió a demostrar que sabe competir en los momentos clave y terminó el 2025 levantando otro trofeo.







