La argelina Imane Khelif, campeona olímpica de boxeo en París 2024, volvió al centro de la polémica tras ser cuestionada por su género por organismos deportivos. A pesar de las acusaciones, el COI ratificó su identidad como mujer y ella reafirma su compromiso de defender el oro en Los Ángeles 2028
Imane Khelif no sólo se convirtió en una de las grandes protagonistas de los Juegos Olímpicos de París 2024 por su brillante desempeño en el cuadrilátero. Su medalla dorada en la categoría de 66 kilos del boxeo femenino la consagró como un orgullo nacional en Argelia, pero también la colocó en el centro de una polémica internacional que, a casi diez meses de su victoria, sigue generando ruido en el mundo del deporte.
La controversia estalló cuando la Asociación Internacional de Boxeo (IBA), que había suspendido previamente a Khelif del Mundial 2023, volvió a señalar que la atleta era “un hombre”, basándose en estudios médicos no detallados. En aquel entonces, el Comité Olímpico Internacional (COI) desestimó la acusación y permitió su participación, afirmando que Khelif nació como mujer y contaba con pasaporte femenino. El organismo olímpico también descartó que se tratara de un “caso transgénero”.
El 9 de agosto de 2024, Khelif besó su medalla dorada y se convirtió en un símbolo de lucha para muchas mujeres. Pero hoy, a seis días de cumplirse diez meses de ese hito, su caso volvió a la escena tras una decisión de la World Boxing, el nuevo organismo provisional que regula el boxeo olímpico desde que el COI le retiró ese rol a la IBA en 2023 de implementar pruebas de sexo obligatorias para todos los atletas mayores de 18 años. Y, en ese marco, anunció que Khelif no podrá competir en la Copa de Boxeo de Eindhoven ni en ningún evento oficial hasta que se someta a dichas pruebas.
La medida, según World Boxing, busca “garantizar la seguridad de los participantes y la equidad competitiva”. Sin embargo, el señalamiento público de Khelif generó una ola de críticas. El presidente del organismo, Boris van der Vorst, envió una carta formal de disculpas a la Federación Argelina de Boxeo, reconociendo que se vulneró la privacidad de la atleta: “Al comunicarnos con ustedes personalmente, mostramos nuestro respeto hacia ustedes y sus atletas”.
Pero el daño ya estaba hecho. En declaraciones recientes, Khelif reiteró su inocencia y su determinación de defender el oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. “No soy transgénero. Defenderé mi título. Envío un mensaje al mundo para que respete la carta olímpica y deje de acosar a los atletas. Esto tiene consecuencias enormes”, informó.
El apoyo a Khelif no tardó en llegar. Su padre, Omar, salió a respaldarla públicamente: “Fue criada como una niña. Es una chica fuerte. La crié para trabajar y ser valiente”. También lo hizo el presidente de Argelia, Abdelmadjid Tebboune, que tras su pase a semifinales en París le dedicó un mensaje de aliento: “Has honrado a Argelia, a la mujer argelina y al boxeo argelino. Estaremos a tu lado, sean cuales sean los resultados”.
Khelif ha denunciado abiertamente una “campaña misógina, racista y sexista” en su contra. La fiscalía de París inició una investigación sobre los mensajes de odio difundidos tras su victoria, algunos impulsados por figuras públicas como la escritora J.K. Rowling, que alimentaron teorías infundadas sobre su identidad de género.
Mientras se espera la resolución de su elegibilidad en torneos futuros, la historia de Imane Khelif pone sobre la mesa debates urgentes sobre el respeto, la privacidad y los derechos de las atletas en un contexto donde el deporte se entrelaza cada vez más con las tensiones culturales y políticas globales.
Dentro del ring, Khelif demostró su talento. Fuera de él, sigue peleando una batalla aún más dura: la de que se la reconozca como lo que es, una campeona.
Foto: Mundiario. Imane Khelif, boxeadora. / @imane_khelif_10





