El gobernador bonaerense afirmó que la expresidenta está “injustamente presa”, cuestionó la política económica nacional y se ofreció a recorrer el país para construir una alternativa electoral. El acto por el Día de la Lealtad se realizó en La Matanza, en medio de las diferencias internas del peronismo.
Axel Kicillof aprovechó el Día de la Lealtad peronista para reivindicar a Cristina Fernández de Kirchner, cuestionar al gobierno de Javier Milei y plantear los desafíos de su espacio político de cara a las elecciones presidenciales de 2027. Durante un acto realizado este sábado en González Catán, partido de La Matanza, el gobernador bonaerense llamó a reorganizar al peronismo y aseguró que está dispuesto a asumir las responsabilidades necesarias para impulsar una propuesta nacional.
La definición más contundente de su discurso estuvo vinculada con la situación judicial de la expresidenta. “Hoy Cristina está injustamente presa por defender nuestras banderas”, sostuvo ante dirigentes, intendentes, funcionarios y militantes que participaron de la convocatoria organizada por el Partido Justicialista bonaerense.
Kicillof también dejó un mensaje con proyección electoral al ofrecerse a recorrer el país y participar activamente de la construcción política del peronismo. “Cuenten conmigo para poner el cuerpo, para recorrer el país y para asumir las responsabilidades que tocan en esta hora”, expresó.
El encuentro tuvo lugar en el Polideportivo Juan Domingo Perón, en González Catán, y contó con la participación de la vicegobernadora Verónica Magario y el intendente local, Fernando Espinoza. También asistieron jefes comunales de distintos distritos, ministros provinciales, el exjefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina y el dirigente sindical docente Roberto Baradel.
La jornada estuvo atravesada por las críticas a la gestión nacional, la defensa de las banderas históricas del justicialismo y la necesidad de ampliar su representación social. Al mismo tiempo, el discurso de Kicillof se produjo en una fecha en la que los distintos sectores del peronismo desarrollaron actividades por separado, una circunstancia que volvió a poner de manifiesto las diferencias internas del espacio.
Kicillof defendió a Cristina Kirchner y cuestionó el rumbo de Milei
La reivindicación de Cristina Kirchner ocupó un lugar central en la intervención del gobernador bonaerense. Su respaldo llegó en un contexto de disputas dentro del peronismo sobre el liderazgo del movimiento y la estrategia que deberá adoptar para enfrentar al oficialismo nacional.
Al referirse a la expresidenta, Kicillof sostuvo que su situación judicial representa una injusticia por defender las posiciones históricas del espacio. Se trató de una valoración política expresada por el mandatario, que acompañó con cuestionamientos al funcionamiento del Gobierno nacional y a sus decisiones económicas.
El gobernador también apuntó contra Milei al cuestionar la orientación ideológica de su administración. Durante el acto, calificó al Gobierno como “la expresión más payasesca de la derecha internacional” y sostuvo que el peronismo debe defender un modelo de país basado en la justicia social, la independencia económica y la soberanía política.
Uno de los pasajes destacados estuvo dedicado a la relación entre libertad e igualdad. Kicillof rechazó la idea de que ambos conceptos sean incompatibles y defendió la intervención del Estado para atender las desigualdades sociales.
“Sin justicia social no hay libertad verdadera: hay privilegios, hay explotación y desigualdad. Eso no es libertad”, afirmó.
Con esa declaración, el gobernador buscó contraponer su visión política a los planteos del Presidente sobre la justicia social. También hizo referencia a la próxima visita del papa León XIV y cuestionó las posiciones que presentan ese principio como contrario a la libertad individual.
La soberanía nacional fue otro de los ejes de su intervención. Kicillof advirtió sobre lo que considera un avance de la dependencia externa y sostuvo que la Argentina debe tomar sus decisiones sin subordinación a intereses extranjeros.
“Argentina no puede recibir órdenes del extranjero”, declaró antes de mencionar a Estados Unidos e Israel. Luego utilizó una expresión especialmente crítica hacia la política exterior del Presidente, al afirmar que el país no puede tener, en lugar de un mandatario, un “che pibe” de los mandados del presidente estadounidense.
El gobernador recurrió además a la tradición histórica del peronismo para respaldar su planteo. Mencionó a Juan Domingo Perón y sostuvo que el movimiento debe mantener sus convicciones frente a quienes considera adversarios de sus principios.
En ese marco, defendió la independencia económica y la soberanía política como componentes centrales de la identidad justicialista. También expresó su respaldo al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en una referencia a la relación del peronismo bonaerense con otros sectores políticos de la región.
Las críticas a Milei y la reivindicación de Cristina Kirchner funcionaron así como dos componentes de un mismo mensaje: Kicillof buscó reafirmar la identidad de su espacio y, al mismo tiempo, plantear una estrategia que le permita al peronismo recuperar protagonismo en la discusión nacional.
La Provincia frente al ajuste y el llamado a construir una alternativa para 2027
Durante su discurso, Kicillof también defendió las medidas adoptadas por su administración frente a las políticas nacionales. El gobernador sostuvo que la Provincia mantiene una presencia activa en áreas sociales, educativas y productivas, mientras cuestionó las consecuencias que atribuye al programa económico de Milei.
Entre las acciones mencionadas estuvieron la asistencia a trabajadores, la provisión de medicamentos, la apertura de centros universitarios, la continuidad de obras públicas y la inauguración de establecimientos educativos. Según planteó, esas iniciativas buscan acompañar a los sectores que enfrentan mayores dificultades económicas.
El mandatario destacó además la participación de docentes, estudiantes, trabajadores y organizaciones sociales en distintas movilizaciones. “No nos escondimos”, expresó al repasar el posicionamiento de su espacio desde el comienzo de la actual gestión nacional.
Sin embargo, Kicillof reconoció que la capacidad de respuesta de la Provincia tiene límites frente a problemas que requieren decisiones de alcance nacional.
“No alcanza con ser oposición, no alcanza con luchar”, afirmó al sostener que ninguna administración provincial puede resolver por sí sola las dificultades económicas y sociales que atraviesa el país.
Desde esa perspectiva, planteó que el peronismo necesita pasar de la crítica al Gobierno a la elaboración de una propuesta capaz de disputar el poder. Para el gobernador, la prioridad consiste en construir una alternativa que permita modificar el rumbo económico nacional y representar a sectores que no encuentran respuestas en las políticas actuales.
La convocatoria también incluyó a quienes votaron a Milei y hoy pueden sentirse decepcionados con su gestión. Kicillof sostuvo que el peronismo debe realizar un esfuerzo para dialogar con esos ciudadanos, comprender sus demandas y ofrecerles una perspectiva diferente.
El mandatario reconoció que el movimiento atravesó derrotas y cometió errores, aunque consideró que debe actualizar su doctrina sin abandonar sus principios históricos. La reconstrucción, según su planteo, exige ampliar la representación política y recuperar el vínculo con distintos sectores de la sociedad.
La unidad partidaria apareció como otro requisito de esa estrategia. Kicillof recordó una de las consignas tradicionales del justicialismo, que destaca la importancia de la solidaridad entre sus integrantes, y pidió traducir ese principio en una construcción política común.
La vicegobernadora Verónica Magario había abierto el acto con un llamado a desarrollar nuevos liderazgos desde las bases. Durante su intervención, mencionó al gobernador como parte de ese proceso y convocó a construir una alternativa electoral para enfrentar al oficialismo.
Por su parte, Fernando Espinoza defendió la unidad como una bandera central del peronismo y propuso conformar un frente amplio. El intendente de La Matanza llamó a sumar a comerciantes, empresarios y productores rurales, además de los sectores tradicionalmente vinculados con el movimiento.
El cierre de Kicillof estuvo orientado a la próxima disputa electoral. El gobernador vinculó la conmemoración del 17 de octubre con la necesidad de reorganizar al peronismo y sostuvo que el espacio debe prepararse para volver a gobernar la Argentina.
La fecha recuerda la movilización obrera del 17 de octubre de 1945, que reclamó la liberación de Juan Domingo Perón y se convirtió en un acontecimiento fundacional del movimiento justicialista. En su discurso, Kicillof utilizó esa referencia histórica para convocar a recuperar la iniciativa política.
Aunque no anunció formalmente una candidatura presidencial, su ofrecimiento de recorrer el país y asumir nuevas responsabilidades dejó planteada su participación en la discusión sobre el futuro del espacio. El desafío inmediato será transformar esa convocatoria en una propuesta capaz de articular a los distintos sectores del peronismo.
La jornada concluyó con referencias a Juan Domingo Perón, Eva Perón, Néstor Kirchner, Cristina Fernández de Kirchner y la soberanía argentina sobre las islas Malvinas. Con sus críticas al Gobierno nacional y su llamado a construir una alternativa, Kicillof colocó la reorganización del peronismo y el horizonte electoral de 2027 en el centro de su mensaje.




