En los últimos días, vecinos del cruce de 137 y 60 en La Plata reportaron la presencia de individuos que se hacen pasar por repartidores de empresas reconocidas. Su modus operandi consiste en tocar timbres y solicitar ingresar a los domicilios bajo la excusa de entregar paquetes urgentes, cobrar envíos o realizar encuestas. Sin embargo, detrás de esta apariencia de normalidad se esconden intentos de robo y estafas que generan alarma en la comunidad.
La situación no solo preocupa a los residentes, sino también a comerciantes de la zona que reciben envíos diarios. Según los testimonios, los falsos repartidores actúan con rapidez y buscan aprovechar cualquier descuido, lo que obliga a los vecinos a redoblar la atención ante cualquier visita inesperada. Las autoridades locales recomiendan no abrir la puerta sin corroborar la identidad del mensajero y alertar a familiares, amigos y vecinos sobre estas maniobras delictivas.
Este fenómeno refleja una tendencia creciente en distintas ciudades del país, donde delincuentes aprovechan la confianza generada por el comercio electrónico y la rapidez de las entregas a domicilio. Expertos en seguridad indican que la prevención y la coordinación comunitaria son esenciales para reducir el riesgo de convertirse en víctima de estas estafas.
Cómo operan los falsos repartidores
Los informes de vecinos y comerciantes señalan un patrón claro: los delincuentes suelen presentarse con uniformes, credenciales falsas y vehículos que simulan pertenecer a empresas de mensajería. Algunos incluso emplean motos con cajas de transporte y tácticas persuasivas, como afirmar que el paquete requiere firma inmediata o que es un envío urgente por pago pendiente.
Una vecina relató: “Me dijo que venía de una conocida plataforma y que necesitaba mi firma para entregar un paquete. Casi lo dejo pasar, pero algo en su actitud me hizo desconfiar. Cuando le pedí que se identificara nuevamente, noté que la credencial era falsa y llamé a la policía”.
Estos casos demuestran que la apariencia no garantiza seguridad. Por eso, las autoridades recomiendan:
- Verificar siempre la información del envío: confirmar número de seguimiento y datos de la empresa.
- No proporcionar datos personales innecesarios: evitar entregar contraseñas, códigos de acceso o información bancaria.
- Mantener contacto con la empresa de mensajería: llamar antes de recibir el paquete para corroborar su origen.
Además, instalar cámaras de seguridad visibles y coordinar alertas con los vecinos puede disuadir intentos de ingreso y permitir registrar evidencia en caso de un incidente.
Consejos prácticos para protegerse
La prevención es la principal herramienta para evitar estafas. Algunas medidas simples pero efectivas que recomiendan los especialistas:
- Confirmar la identidad del repartidor: solicitar documentación oficial y números de contacto verificables.
- Verificar envíos pendientes: corroborar que exista un paquete registrado a nombre del domicilio.
- No entregar información sensible: nunca brindar contraseñas, códigos de acceso o datos bancarios.
- Elegir puntos de entrega seguros: lockers, oficinas o comercios cercanos que cuenten con vigilancia.
- Mantener comunicación vecinal: compartir alertas y avisos sobre personas desconocidas que circulen por la zona.
- Registrar visitantes y envíos: sistemas de control y cámaras conectadas al teléfono pueden marcar la diferencia.
Estas medidas no solo protegen a cada familia, sino que generan un efecto multiplicador cuando la comunidad actúa unida, reduciendo significativamente la probabilidad de robos o estafas.
Impacto y próximos pasos en la comunidad
La presencia de falsos repartidores afecta la percepción de seguridad en el barrio. Algunos vecinos declararon sentirse inseguros al abrir la puerta, y otros optaron por limitar compras en línea o cambiar hábitos de entrega, lo que impacta en la vida cotidiana y el comercio local.

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En respuesta, la comisaría local anunció:
- Patrullajes más frecuentes en la zona de 137 y 60.
- Controles de identificación de vehículos y personas sospechosas.
- Charlas informativas para vecinos y comerciantes sobre señales de alerta y procedimientos de seguridad.
A nivel municipal, el desafío es coordinar la seguridad sin frenar la actividad económica que depende de las entregas rápidas. Por eso, se busca fortalecer la colaboración entre empresas de mensajería, fuerzas de seguridad y vecinos.
Los expertos enfatizan que la prevención individual combinada con la acción comunitaria puede reducir significativamente estos riesgos. Algunas recomendaciones finales para vecinos:
- No abrir la puerta a desconocidos sin verificar su identidad.
- Informar inmediatamente a la policía ante cualquier situación sospechosa.
- Compartir consejos y experiencias con familiares y vecinos para crear redes de alerta rápida.
Este caso en La Plata ilustra cómo la combinación de delincuentes aprovechando la confianza y la creciente demanda de envíos puede generar riesgos concretos para cualquier hogar. La seguridad depende de la prevención, la comunicación y la colaboración vecinal, que hoy más que nunca se vuelve esencial para mantener la tranquilidad en el barrio.
Adoptar hábitos simples y coordinados, desde verificar la identidad de los repartidores hasta mantener contacto constante con la policía y vecinos, es clave para proteger a cada familia. Solo con información, precaución y acción conjunta se puede minimizar la incidencia de estos delitos y garantizar que la vida cotidiana no se vea alterada por la presencia de falsos repartidores.





