El Bioparque La Plata atraviesa un momento de profundo pesar tras la noticia del fallecimiento de Tomy, el chimpancé macho de 49 años que se convirtió en un emblema del predio y en un referente afectivo para trabajadores, visitantes y amantes de la fauna. Su deceso fue constatado este miércoles por la tarde en su recinto externo, donde residía desde 1980, dejando un vacío simbólico y emocional en quienes lo conocieron y acompañaron durante casi cinco décadas.
Según informaron desde el Bioparque, Tomy no presentaba enfermedades previas y se encontraba bajo seguimiento constante por parte de los equipos profesionales y técnicos. Durante la mañana de su fallecimiento, el animal mostró un comportamiento completamente habitual: recibió sus raciones de dieta y mantuvo la interacción cotidiana con sus cuidadores. Sin embargo, alrededor de las 13 horas, cuando el personal se acercó para brindarle uno de sus alimentos, lo encontró sin respuesta. Inmediatamente se notificó al Servicio Veterinario del Bioparque, que confirmó su muerte en el momento.
De circense a símbolo del Bioparque: la historia de Tomy
Tomy pertenecía a la especie Pan troglodytes y nació en 1977. Su llegada al entonces Zoológico de La Plata se produjo el 8 de enero de 1980, cuando tenía apenas tres años. Antes de integrarse al predio, Tomy formaba parte del Circo Tihany, lo que marcó sus primeros años de vida con interacción constante con humanos. La transición hacia un entorno más natural y protegido en el Bioparque fue clave para su desarrollo físico, social y emocional.
Durante sus 46 años en el Bioparque, Tomy se convirtió en mucho más que un habitante del espacio: fue un símbolo de dedicación y compromiso con el bienestar animal. Su carácter especial y su capacidad de generar vínculos estrechos con sus cuidadores lo hicieron inolvidable. Profesionales destacaban:
- Su inteligencia y curiosidad constante.
- La manera en que reconocía a cada cuidador y respondía a estímulos afectivos.
- Su participación indirecta en investigaciones y estudios de comportamiento animal.
Además, Tomy se transformó en un referente educativo y afectivo para miles de visitantes. Cada encuentro era una oportunidad para aprender sobre la conducta de los chimpancés y reflexionar sobre la importancia de la conservación de especies en peligro de extinción. Su historia ayudó a sensibilizar sobre la vida de los primates y la relación que puede existir entre humanos y animales en entornos controlados.
Legado y enseñanzas: más allá de su presencia física
El Bioparque La Plata comunicó la noticia con palabras cargadas de afecto y reconocimiento:
“El Bioparque La Plata acompaña este momento con respeto y responsabilidad, y expresa su reconocimiento al trabajo comprometido de los equipos que estuvieron a su cuidado durante toda su vida. Tomy siempre será recordado por su carácter especial y el impacto que tuvo en el corazón de todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo”.
El legado de Tomy se refleja en tres áreas principales:
- Educación y concienciación ambiental: miles de personas aprendieron sobre comportamiento animal y conservación gracias a su presencia.
- Bienestar animal: su vida demuestra la importancia de un cuidado integral, que incluye alimentación equilibrada, atención veterinaria y enriquecimiento social y ambiental.
- Relaciones afectivas: los vínculos que desarrolló con sus cuidadores muestran cómo la empatía y el respeto mutuo mejoran la calidad de vida de los animales.
Para ponerlo en perspectiva: la esperanza de vida de los chimpancés en libertad es menor que la alcanzada por Tomy, debido a factores como depredación, caza y pérdida de hábitat. Su longevidad en el Bioparque refleja la efectividad de un cuidado especializado y constante.
Datos curiosos sobre Tomy que aumentaban el interés de los visitantes:
- Llegó al Bioparque con apenas 3 años, desde el Circo Tihany.
- Vivió más de 46 años en el predio, superando la expectativa promedio de su especie.
- Participó indirectamente en estudios sobre comportamiento, inteligencia y sociabilidad de chimpancés.
- Se convirtió en un referente emocional, afectivo y educativo para generaciones de platenses.
La despedida que une a la comunidad
La partida de Tomy generó un impacto profundo entre cuidadores, visitantes frecuentes y la comunidad local. Para muchos, su fallecimiento es comparable a la pérdida de un ser querido, dada la cercanía y el vínculo que logró establecer con quienes compartieron años de cuidados y convivencia.
El Bioparque asegura que, aunque Tomy ya no esté físicamente, su memoria seguirá viva a través de los relatos, fotografías y la influencia que tuvo en quienes lo conocieron. Su historia invita a reflexionar sobre la importancia de:
- Proteger la biodiversidad y conservar especies en riesgo.
- Valorar la vida de cada animal y su derecho a un entorno seguro y enriquecido.
- Promover la educación ambiental, inspirando respeto y empatía hacia la fauna.
Tomy deja un legado imborrable. Su vida es testimonio de la relación profunda entre seres humanos y animales, del compromiso con la conservación y del poder de los vínculos afectivos que trascienden generaciones. Gracias a él, muchos comprendieron que la protección de los animales no es solo un acto de cuidado, sino también de responsabilidad, sensibilidad y educación.
El recuerdo de Tomy permanecerá en la memoria de todos los que compartieron su camino y en la conciencia de quienes valoran la vida animal como un tesoro que merece ser protegido. Su historia continuará inspirando a quienes visiten el Bioparque La Plata y reforzando la misión educativa y de conservación del espacio.






