La Universidad Nacional de La Plata (UNLP) atraviesa otra semana marcada por el conflicto docente, en el marco de un plan de lucha nacional que busca visibilizar la crisis presupuestaria y salarial en el sistema universitario público. Desde este jueves, los docentes organizados en la Asociación de Docentes de la UNLP (ADULP) llevan adelante un paro de 48 horas que se extenderá hasta el viernes 22 de agosto, con clases suspendidas y actividades de protesta en distintas facultades.
La medida se enmarca dentro de las acciones coordinadas por la Federación Nacional de Docentes Universitarios (CONADU), que viene articulando reclamos en todo el país luego del veto presidencial a la Ley de Financiamiento Universitario. Ese rechazo no solo frenó la posibilidad de ampliar los recursos para las universidades nacionales, sino que también reavivó la discusión sobre el futuro del sistema público de educación superior en Argentina.
“Debemos mantener un alto grado de movilización”, señaló el secretario general de CONADU, Carlos De Feo, al destacar que la pelea excede lo salarial: “Lo que está en juego es la continuidad de un proyecto de universidad pública inclusiva y con presupuesto garantizado”.
En La Plata, ADULP tendrá un rol central en la definición de los próximos pasos. Este viernes por la tarde realizará una Asamblea General Extraordinaria donde se debatirá la continuidad del plan de lucha. En el cronograma ya figura una nueva serie de paros: martes 26 y miércoles 27 de agosto, y luego lunes 1 y martes 2 de septiembre, lo que profundiza la tensión con las autoridades nacionales.
Además de las medidas gremiales, se prepara un escenario de mayor confrontación política. El 28 de agosto, día en que el Senado tratará la ley vetada, la CONADU y otros sindicatos universitarios organizarán un acto frente al Congreso para reclamar su aprobación. En paralelo, crece la posibilidad de una tercera Marcha Federal Universitaria en la tercera semana de septiembre, lo que reabriría un frente masivo de movilización en defensa de la educación pública.
La situación en la UNLP refleja un clima de creciente malestar que se replica en otras universidades del país. Para los gremios, el veto presidencial no solo profundiza el ajuste en el sector, sino que también amenaza la sustentabilidad del sistema. En ese marco, las jornadas de paro buscan ser más que una medida coyuntural: pretenden instalar en la agenda pública la urgencia de discutir cómo se financia y se garantiza el futuro de la universidad pública argentina.





