El presidente Javier Milei confirmó públicamente su intención de presentarse a la reelección en 2027, al tiempo que volvió a tomar distancia de su vicepresidenta, Victoria Villarruel, a quien ya no considera parte activa ni funcional del núcleo duro de su administración.
“En el 27 voy a ser reelecto”, aseguró el mandatario en declaraciones a la prensa, dejando en claro que ya proyecta reformas estructurales con la vista puesta no solo en la segunda mitad de su actual gestión, sino también en un eventual segundo mandato.
La declaración, lejos de ser una expresión aislada, se encuadra en una serie de movimientos que buscan consolidar lo que el propio Milei denomina su “Triángulo de Hierro”.
“El funcionamiento del Gobierno está dividido de otra manera. Trabajo de manera hiperactiva con seis de los ocho ministerios. Hay un Triángulo de Hierro político ahora: Santiago Caputo como estratega, mi hermana como armadora y Guillermo Francos en el rol de articulador con el resto de la política”, explicó.
La exclusión explícita de Villarruel de este esquema de poder no hace más que confirmar el deterioro en la relación entre ambos, que viene escalando desde principios de año. La vicepresidenta quedó al margen de las decisiones estratégicas del oficialismo, sobre todo después de su postura crítica frente a la Ley Bases en su primera versión y sus gestos de autonomía política en el Senado.
Aunque en público Milei evita referirse en términos personales a la ruptura, sus intervenciones apuntan a consolidar una estructura sin Villarruel como engranaje clave. La mención al nuevo esquema ministerial y a la centralidad de figuras como Karina Milei y Francos refuerzan esa idea.
Las declaraciones presidenciales también deben leerse en clave electoral. El anuncio temprano de su voluntad de buscar la reelección parece buscar ordenar internamente al oficialismo y proyectar una imagen de continuidad frente a los desafíos pendientes en materia económica y legislativa. En paralelo, Milei busca consolidar su figura como líder central del espacio libertario, dejando atrás cualquier atisbo de cogobierno con aliados o sectores que hoy considera fuera de su órbita de confianza.






