Con la llegada del calor extremo y las altas temperaturas, muchas familias buscan aliviar a sus mascotas con juegos de agua, mangueras, piletas o baños más frecuentes. Sin embargo, detrás de estas escenas habituales del verano se esconde un problema de salud frecuente, silencioso y muchas veces subestimado: la otitis externa. Se trata de una infección del conducto auditivo que puede avanzar rápidamente, generar dolor intenso y derivar en tratamientos prolongados si no se detecta a tiempo.
Veterinarios advierten que el principal factor de riesgo durante el verano es la humedad acumulada dentro del oído luego del contacto con el agua. Aunque a simple vista las orejas parezcan secas, el conducto auditivo puede retener líquido, creando un ambiente cálido y oscuro ideal para el crecimiento de bacterias y levaduras. Esta combinación convierte al calor y al agua en un detonante perfecto para las infecciones auditivas en perros y gatos.
La médica veterinaria Lucía Marcerou, coordinadora de Trade Marketing de König, laboratorio especializado en productos veterinarios, explica que uno de los errores más frecuentes es limitar el secado a la parte externa de la oreja. “Secar con una toalla el pabellón auricular ayuda, pero no alcanza. La humedad que queda atrapada en el interior del oído es la que favorece el desarrollo de la otitis”, señala. Según advierte, cuando aparece el mal olor característico, la infección ya suele estar instalada.
Por qué la otitis aumenta en verano
Durante los meses de calor, las mascotas están más expuestas al agua y transpiran más, lo que incrementa la humedad en zonas sensibles como los oídos. Además, el aumento de paseos, viajes y actividades al aire libre eleva el contacto con polvo, tierra y microorganismos que pueden agravar el cuadro.
El problema es que muchas infecciones comienzan de forma leve y progresiva. Si no se tratan a tiempo, pueden volverse recurrentes, generar dolor crónico e incluso afectar la audición del animal. Por eso, la prevención y la detección temprana son claves para evitar complicaciones y gastos veterinarios mayores.
Señales de alerta: cuándo sospechar una otitis
Reconocer los primeros síntomas permite actuar rápido y evitar que el problema avance. Los tutores deben prestar atención si su mascota presenta:
- Sacudidas frecuentes o violentas de la cabeza.
- Rascado insistente de las orejas o el cuello.
- Enrojecimiento, inflamación o sensibilidad al tacto en las orejas.
- Olor fuerte y desagradable proveniente del oído.
- Molestia o dolor al tocar la zona.
Ante cualquiera de estos signos, se recomienda suspender baños y juegos con agua y consultar de inmediato con un veterinario.

Qué mascotas tienen mayor riesgo de sufrir infecciones auditivas
Si bien cualquier perro o gato puede desarrollar otitis, existen razas con mayor predisposición debido a su anatomía o a factores genéticos. Las orejas caídas, los conductos auditivos estrechos o con abundante pelo y la tendencia a sufrir alergias cutáneas aumentan significativamente el riesgo.
Razas como Cocker Spaniel, Beagle, Labrador y Golden Retriever suelen verse más afectadas porque la forma de sus orejas dificulta la ventilación natural. En el caso de Caniche, Shih Tzu, Maltés, Yorkshire Terrier o Schnauzer, el exceso de pelo en el canal auditivo favorece la retención de humedad. Por su parte, Bulldogs, Boxer, Shar Pei y West Highland White Terrier presentan con frecuencia cuadros alérgicos que inflaman los oídos y facilitan infecciones recurrentes.
Cómo prevenir la otitis después del contacto con el agua
La prevención es simple y puede evitarle a la mascota dolor y tratamientos prolongados. Especialistas recomiendan incorporar una rutina básica luego de cada baño o exposición al agua:
- Secar cuidadosamente la parte externa de la oreja con una toalla limpia y seca.
- Utilizar un limpiador auricular específico para mascotas, indicado por un veterinario, que ayude a eliminar restos de humedad, cera y microorganismos del conducto auditivo.
- Masajear suavemente la base de la oreja y permitir que la mascota sacuda la cabeza para expulsar el exceso de líquido.
- Realizar controles veterinarios periódicos, especialmente en animales con antecedentes de otitis o alergias.
Cuidar los oídos es parte fundamental de la salud general de las mascotas. Durante el verano, un control simple y constante puede marcar la diferencia entre disfrutar del calor sin problemas o enfrentar una infección dolorosa que podría haberse evitado con medidas básicas de prevención.





