El gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, volvió a poner en el centro de la escena la relación entre la provincia y el Gobierno nacional en materia de obra pública. En una reunión con el ministro del Interior, Diego Santilli, Sáenz destacó la necesidad de que los desembolsos comprometidos lleguen en tiempo y forma para garantizar la continuidad de los proyectos que impactan directamente en la infraestructura y el desarrollo de Salta. “La Provincia se hizo cargo de obras nacionales que se están haciendo y, si nosotros estamos cumpliendo, queremos que también Nación cumpla”, señaló el mandatario durante el encuentro realizado en la Casa de Gobierno provincial.
El reclamo se enmarca en una tradición de tensiones entre Nación y las provincias por la ejecución de obras públicas, un conflicto que ha marcado varias gestiones y que vuelve a ser visible ante la proximidad de sesiones extraordinarias en el Congreso. La agenda de Sáenz incluyó la revisión técnica y financiera de los proyectos firmados con Nación el año pasado y puso énfasis en la necesidad de mayor previsibilidad en los desembolsos.
Obras estratégicas y compromisos pendientes
La reunión entre Sáenz y Santilli tuvo como eje la revisión de proyectos que, aunque originalmente estaban bajo la órbita nacional, fueron asumidos por la provincia. Entre los más destacados se encuentran la refacción de rutas nacionales como la 9/34 y la 51, la construcción de puentes sobre el río Vaqueros y la mejora de plantas depuradoras en la zona sur de la ciudad de Salta y en Cafayate. A estos se suman proyectos educativos y judiciales, como la escuela técnica en General Güemes y la Ciudad Judicial de Orán.
El gobernador enfatizó que la ejecución de estas obras depende no solo de la planificación provincial, sino también del cumplimiento de los compromisos financieros por parte de Nación. El retraso en los desembolsos genera incertidumbre y obliga a la provincia a asumir responsabilidades adicionales sin la garantía de que los recursos lleguen oportunamente. “Son obras importantes para nuestra provincia y para el norte argentino, y necesitamos que haya claridad en la financiación”, subrayó Sáenz.
Esta situación no es nueva. Durante el año anterior, el gobernador ya había expresado su preocupación por la falta de respuesta del Gobierno nacional. Incluso llegó a organizar una protesta en la Plaza de Mayo acompañado por un grupo de gauchos, buscando visibilizar los retrasos en los proyectos y exigir el cumplimiento de los compromisos firmados. En aquel momento, Sáenz criticó la dilación en la gestión y señaló que, aunque había firmado convenios en junio, la ratificación en marzo no había sido suficiente para garantizar los fondos y asegurar la ejecución de las obras.
La relación con Nación y la estrategia política
Si bien Sáenz ha manifestado que no pretende confrontar directamente con la Casa Rosada, se ha definido como un “hombre de puente”, dispuesto a dialogar para alcanzar acuerdos que beneficien a Salta. Su postura refleja un equilibrio entre la crítica a los retrasos y la voluntad de mantener una relación constructiva con el Gobierno nacional. “Tengo la autoridad moral suficiente para reclamar, porque hemos dado la cara y ayudado a mantener el equilibrio fiscal. Pero no me gusta que me mientan”, afirmó en varias ocasiones.
El gobernador también ha dejado claro que su objetivo no es participar de reuniones protocolares sin resultados concretos, sino garantizar que los proyectos en ejecución se completen según lo previsto. La insistencia en la previsibilidad financiera no solo responde a la lógica de gestión provincial, sino que también apunta a consolidar la confianza de empresas constructoras, trabajadores y comunidades beneficiadas por las obras.
En paralelo, la visita de Santilli a Salta forma parte de una gira nacional destinada a asegurar el respaldo de los gobernadores para los proyectos legislativos que impulsa el Ejecutivo, en particular la reforma laboral. Sáenz fue el primer mandatario provincial en reunirse con el ministro del Interior, y durante el encuentro también abordaron estrategias de comunicación y terminología, recomendando el uso del término “modernización” para describir la reforma laboral, considerando que la palabra “reforma” podría generar rechazo social.
Diálogo y respaldo político en el Congreso
Más allá de las obras de infraestructura, la reunión sirvió para consolidar la posición de Salta frente a las próximas discusiones legislativas. Sáenz destacó la importancia de acompañar iniciativas que impulsen cambios en leyes consideradas obsoletas y manifestó su disposición a respaldar el proyecto de reforma laboral. “No hay que tenerle miedo al cambio ni a avanzar. Son leyes viejas que hay que ir cambiando”, afirmó durante la conferencia de prensa posterior al encuentro.
El gobernador posee influencia en el Congreso, con tres bancas en Diputados y la exvicegobernadora Flavia Royón presente en el Senado, lo que lo convierte en un actor clave para la aprobación de proyectos nacionales. La estrategia de Sáenz combina el reclamo por financiamiento con la articulación política necesaria para garantizar que Salta se beneficie de las reformas y de los fondos destinados a obras de infraestructura.

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El respaldo de los gobernadores se considera esencial para el Gobierno, no solo para la aprobación de leyes, sino también para asegurar que los proyectos de inversión se ejecuten de manera eficiente. En este contexto, el diálogo entre Nación y provincia se presenta como un mecanismo indispensable para equilibrar responsabilidades, garantizar la transparencia en los desembolsos y evitar retrasos que puedan afectar a la población y al desarrollo económico regional.
En síntesis, el encuentro entre Gustavo Sáenz y Diego Santilli puso de relieve la tensión histórica entre provincias y Nación respecto al financiamiento de la obra pública. La agenda incluyó tanto el análisis técnico y financiero de los proyectos de infraestructura como la estrategia política de respaldo a reformas legislativas clave. La provincia de Salta, al asumir la ejecución de obras originalmente nacionales, busca asegurar que los recursos comprometidos se entreguen en tiempo y forma, reforzando su posición como interlocutor confiable frente al Gobierno nacional y consolidando su influencia en la toma de decisiones a nivel federal. La insistencia de Sáenz en el cumplimiento de los compromisos refleja no solo un interés administrativo, sino también una estrategia política que combina diálogo, presión y respaldo legislativo para garantizar el desarrollo de la provincia.





