Finalmente, tras semanas de especulaciones, trascendidos y tensiones internas, La Libertad Avanza y el PRO oficializaron su alianza electoral en la Ciudad de Buenos Aires. El acuerdo fue sellado este martes tras una serie de reuniones intensas que tuvieron como principales negociadores a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y al exmandatario Mauricio Macri, líder indiscutido del PRO.
Con este pacto, ambas fuerzas buscan unificar su estrategia política en CABA de cara a las elecciones legislativas de 2025, en un contexto de creciente fragmentación de la oposición porteña y de reconfiguración del escenario nacional.
Las claves del acuerdo
- La boleta será compartida, con una distribución de lugares que, según fuentes cercanas a la negociación, satisfizo a ambos espacios. Se espera que figuras fuertes del PRO encabecen la lista de legisladores, mientras que los libertarios aporten candidatos al Parlasur y otros cargos estratégicos.
- El entendimiento fue posible luego de varias idas y vueltas, marcadas por desconfianzas mutuas. El PRO temía ser absorbido por la lógica centralista de La Libertad Avanza, mientras que el oficialismo libertario exigía garantías de alineamiento con el modelo de Javier Milei.
- En el tramo final, Mauricio Macri tomó un rol protagónico, desplazando a otros referentes del partido amarillo, como Jorge Macri y María Eugenia Vidal, quienes mostraron diferentes niveles de resistencia al pacto.
Una alianza con impacto nacional
Aunque el acuerdo es local, tiene fuerte proyección nacional. Desde Casa Rosada ven con buenos ojos que el PRO se pliegue, aunque sea parcialmente, a la estrategia libertaria. Para Milei, la «conquista» de la CABA es clave para consolidar poder y proyectar gobernabilidad.
En paralelo, la jugada le permite a Macri mantenerse en el centro del tablero político, luego de las turbulencias internas del PRO y del desafío de mantener vigencia sin una estructura nacional tan aceitada como la de 2015.
Reacciones internas
La decisión generó división dentro del PRO. Algunos sectores celebraron la alianza como una forma de no quedar relegados en el nuevo mapa político; otros, como Horacio Rodríguez Larreta o sectores del radicalismo porteño, la ven como una claudicación ideológica frente a un proyecto que consideran incompatible con los valores fundacionales del espacio.
También hubo críticas desde los libertarios más duros, que cuestionan la cercanía con un partido al que consideran parte de la “casta política tradicional”.





