La selección argentina femenina de hockey volvió a escribir una página dorada en su rica historia. Las Leonas se consagraron campeonas del Mundial 2026 al derrotar a Países Bajos por 3 a 1 en los shoot-outs, luego de igualar 1 a 1 durante el tiempo reglamentario en una final cargada de emoción, intensidad y dramatismo.
Desde el comienzo, el encuentro mostró por qué enfrentaba a las dos máximas potencias del hockey femenino. Países Bajos intentó imponer condiciones con el respaldo de su público y el peso de su historia reciente, mientras que Argentina respondió con personalidad, firmeza defensiva y una gran intensidad para disputar cada pelota.
Durante los primeros minutos predominó la paridad. Las europeas tuvieron más posesión, pero se encontraron con un equipo argentino sólido y ordenado, que supo neutralizar los avances rivales y mantenerse siempre dentro del partido.
La igualdad se sostuvo durante gran parte de la primera mitad, aunque cerca del descanso llegó la apertura del marcador. A los 28 minutos, Países Bajos aprovechó un córner corto y Yibbi Jansen ejecutó una precisa arrastrada para establecer el 1 a 0 y darle ventaja a las locales.
La reacción argentina y el empate agónico
Lejos de sentir el golpe, Las Leonas regresaron al campo con una actitud decidida a cambiar la historia. El equipo adelantó sus líneas, comenzó a generar mayor presión sobre la defensa neerlandesa y transformó el partido en un asedio constante sobre el área rival.
Argentina tuvo varias oportunidades mediante jugadas fijas y generó situaciones de riesgo que pusieron en aprietos a la defensa europea. Incluso llegó a convertir un tanto que finalmente fue invalidado por una decisión arbitral previa, una acción que generó protestas pero que no alteró la determinación del conjunto nacional.
La recompensa al esfuerzo llegó cuando el tiempo empezaba a agotarse. En uno de los últimos córners cortos del encuentro, la bocha quedó suelta dentro del área y María José Granatto apareció en el lugar indicado para capturar el rebote y marcar el 1 a 1. El gol desató la celebración argentina y llevó la definición a los shoot-outs.
Una definición inolvidable para alcanzar la gloria
Con la igualdad consumada, el título se resolvió en los shoot-outs. Allí emergió nuevamente el carácter competitivo de Las Leonas, que mostraron una enorme efectividad para convertir sus oportunidades y una gran solidez defensiva para contener los intentos neerlandeses.
Argentina se impuso por 3 a 1 en la serie decisiva y selló una consagración memorable, logrando superar a uno de los rivales más difíciles del mundo en su propia casa.
El triunfo significó mucho más que un campeonato. Fue la confirmación del espíritu competitivo de un equipo que nunca dejó de creer, incluso cuando el marcador era adverso. Con entrega, talento y una mentalidad inquebrantable, Las Leonas volvieron a lo más alto del hockey mundial y sumaron un nuevo capítulo de gloria para el deporte argentino.
CAH




