La inauguración de la cancha de hockey de agua del Club Universitario de La Plata no es solo un avance en infraestructura: es una apuesta al futuro, a la formación de alto nivel y a la competitividad plena con los mejores equipos del país
En una ciudad donde el hockey sobre césped viene creciendo a paso firme, la inauguración de la nueva cancha de agua del Club Universitario de La Plata no es solo una buena noticia deportiva: es una declaración de intenciones. No se trata únicamente de una superficie más rápida o de mejor calidad; se trata de abrirle la puerta al futuro, de apostar por la excelencia y de igualar el terreno de juego con los clubes más competitivos del país.
El acto de presentación tuvo la emotividad que merecía un proyecto gestado durante más de una década. Entre directivos, jugadoras, familias y exintegrantes del club, el corte de cinta y la suelta de globos fueron mucho más que símbolos: fueron el cierre de una etapa de espera y el comienzo de otra marcada por la ambición deportiva.
Las palabras del presidente Marcelo Galland dejaron claro que esta obra rompe un techo que limitaba el crecimiento. Ahora, el hockey de “la U” deja de ser un invitado a las grandes ligas para convertirse en un anfitrión con cancha propia de primer nivel. Y eso, en términos de formación y competencia, puede marcar una diferencia sustancial: no habrá que viajar para entrenar en agua, las divisiones menores crecerán en condiciones de alto rendimiento y la adaptación al hockey internacional será natural desde la base.
La mirada de las jugadoras, como la de Dolores Tamarit, confirma que este cambio no es solo técnico. Entrenar en agua implica más exigencia física, mayor precisión y un estándar que eleva a todo el equipo. Además, se suma a otras mejoras recientes en el club, desde la remodelación de vestuarios hasta la incorporación de espacios para análisis de video, reforzando la idea de que la infraestructura no es un lujo, sino una herramienta para el desarrollo integral.
En un contexto deportivo donde los recursos no siempre abundan, Universitario demuestra que la gestión a largo plazo y la visión clara pueden transformar realidades. La nueva cancha de agua no es solo un campo de juego: es una promesa a las generaciones que vienen, un compromiso con la competitividad y un motivo de orgullo para toda La Plata.
Porque, al final, cuando la infraestructura acompaña, el talento tiene más espacio para florecer. Y esa, quizá, es la verdadera victoria detrás de esta obra.
Foto: Diario el Día- CULP






