Gimnasia y Esgrima La Plata volvió a encontrar en la pelota parada una vía de desequilibrio y, otra vez, el nombre propio fue el mismo. Nicolás Barros Schelotto convirtió un gol de enorme calidad técnica en el triunfo 3-1 frente a Aldosivi, por la tercera fecha del Torneo Apertura, y ratificó un arranque de temporada que lo ubica entre las revelaciones tempranas del campeonato. El volante ofensivo resolvió una acción compleja con una ejecución precisa desde un ángulo cerrado, confirmando que su zurda se transformó en un recurso determinante para el equipo.
El gol llegó cuando el partido todavía buscaba ritmo. A los 14 minutos del primer tiempo, Gimnasia dispuso de un tiro libre sobre el sector derecho del ataque, una posición incómoda que invitaba más al centro que al remate directo. Barros Schelotto leyó la jugada de otra manera. Con siete jugadores de Aldosivi ocupando el área y el primer palo cubierto, optó por una ejecución con comba y potencia medida que superó la barrera y se coló contra el segundo palo. El arquero reaccionó tarde y el estadio explotó en una celebración que mezcló sorpresa y admiración.
No fue una acción aislada ni un golpe de fortuna. El mediocampista venía de marcarle a Racing en la fecha inaugural con un tiro olímpico que decidió el encuentro. En apenas tres jornadas, ya convirtió dos goles decisivos, ambos desde la pelota parada, un detalle que refuerza su peso específico en un equipo que necesitaba mejorar su eficacia en momentos clave. El inicio de Barros Schelotto no solo suma en la tabla: construye confianza, identidad y una amenaza constante para los rivales.
Un apellido con historia y un presente que empieza a marcar diferencia
El apellido Barros Schelotto tiene un lugar reservado en la memoria de Gimnasia. Guillermo y Gustavo fueron emblemas de una etapa recordada con afecto por el hincha, mientras que Hugo Barros Schelotto presidió la institución en la década del ochenta. Nicolás creció bajo esa referencia permanente, pero lejos de quedar condicionado, logró construir un recorrido propio, con paciencia y decisiones que hoy empiezan a rendir frutos en la Primera División.
Con el tanto ante Aldosivi, el mediocampista alcanzó su segunda conquista oficial con el primer equipo y sumó una nueva actuación destacada en su décima presentación. A eso se agrega una asistencia y un rol cada vez más claro dentro del funcionamiento colectivo. Tiene contrato con Gimnasia hasta diciembre del próximo año y en el club lo consideran una de las piezas a potenciar dentro de un proyecto que busca equilibrio entre experiencia y juventud.
Su consolidación coincidió con la llegada de Fernando Zaniratto al cuerpo técnico, en el segundo semestre de 2025. Desde entonces, Barros Schelotto encontró continuidad, respaldo y un esquema que favorece sus virtudes. Juega con libertad para moverse entre líneas, pisar el área y asumir la responsabilidad de la pelota parada, pero también incorporó sacrificio defensivo y lectura táctica, aspectos que terminaron de convencer al entrenador.
El paso previo por la Major League Soccer fue parte de ese proceso. La experiencia en el exterior le permitió sumar roce, adaptarse a otras dinámicas y regresar con una madurez que hoy se refleja en la toma de decisiones. “Sé que todavía tengo margen para mejorar”, admitió tras uno de sus últimos partidos, una frase que resume un perfil ambicioso pero consciente del camino que aún queda por recorrer.
Competencia interna, confianza del cuerpo técnico y un Gimnasia que busca estabilidad
La temporada 2026 comenzó con un objetivo claro para Gimnasia: elevar la competencia interna y evitar los altibajos que lo complicaron en el pasado reciente. En ese marco, las incorporaciones de jugadores con recorrido como Nacho Fernández y Miramón reforzaron una zona clave del equipo y elevaron la exigencia. Lejos de perder terreno, Barros Schelotto respondió con rendimiento y goles, ganándose un lugar entre los titulares.
El cuerpo técnico valora especialmente su capacidad para llegar al área desde segunda línea, un déficit histórico del equipo que empezó a corregirse en este arranque de torneo. Sus goles no solo aportan estadísticas: modifican el desarrollo de los partidos y obligan a los rivales a replantear marcas y esquemas. En un torneo corto y parejo, ese tipo de recursos suele marcar diferencias.
El triunfo ante Aldosivi también tuvo un componente simbólico. Guillermo Barros Schelotto estuvo presente en el estadio y siguió el partido desde la tribuna. En el entretiempo, junto a su hermano y otros ex futbolistas, recibió un reconocimiento por la obtención de la Copa Centenario, disputada a comienzos de la década del noventa. La escena sintetizó pasado y presente: la historia del club dialogando con una nueva ilusión.
Gimnasia venía de una temporada exigente, en la que logró evitar la pérdida de la categoría y alcanzó los playoffs, aunque quedó eliminado en semifinales tras caer en el clásico frente a Estudiantes. El desafío para este año es sostener regularidad y competitividad. En el Torneo Apertura, el equipo debutó con una victoria ante Racing, cayó frente a River en el Monumental y se recuperó con autoridad frente a Aldosivi, mostrando capacidad de respuesta.
El calendario inmediato presenta nuevas pruebas. El Lobo deberá visitar a Barracas Central, mientras que Aldosivi buscará recuperarse cuando reciba a Rosario Central. Para Gimnasia, cada partido es una oportunidad de consolidar una idea y sumar puntos sin resignar funcionamiento.
En ese contexto, Nicolás Barros Schelotto aparece como una de las noticias más alentadoras. Su inicio de torneo, con goles decisivos y actuaciones consistentes, lo posiciona como una de las jóvenes figuras a seguir. Con apenas 19 años, ya demostró que tiene recursos técnicos, personalidad y lectura del juego para asumir protagonismo. Si logra sostener este nivel, su nombre empezará a ocupar un lugar central no solo en el presente del equipo, sino también en las expectativas a futuro de un club que busca estabilidad y crecimiento.






