San Fernando, Buenos Aires – Sergio Massa volvió al centro de la escena con un mensaje que sacudió al peronismo: unidad o irrelevancia. En un acto realizado en el distrito bonaerense de San Fernando, el excandidato presidencial y líder del Frente Renovador envió una señal directa a la dirigencia del espacio: es momento de dejar atrás las peleas internas y construir una alternativa seria para enfrentar al gobierno de Javier Milei.
“La división es la garantía de éxito de Milei, y la sociedad no nos va a perdonar”, disparó Massa ante una audiencia integrada por jóvenes militantes, referentes territoriales y figuras del Frente Renovador, entre ellas Malena Galmarini y el intendente local, Juan Andreotti.
El mensaje no fue casual. Massa eligió cuidadosamente el lugar y el tono: habló en su tierra, rodeado de juventud militante, en un escenario donde apostó a la renovación política, a la formación de nuevos cuadros y a una autocrítica necesaria para que el peronismo recupere el protagonismo perdido.
“Nuestra generación debe dar lugar a nuevos cuadros para evitar las manchas que dejaron otros referentes. Hay que dejar los egos de lado y construir sobre lo colectivo”, sentenció con tono firme, dejando entrever que el problema no solo es la oposición externa, sino los errores propios que alimentan la desconfianza social.
Un llamado que se repite
La reaparición de Massa en San Fernando no fue un hecho aislado. Días antes, había encabezado el Congreso Nacional del Frente Renovador en Parque Norte, donde ya había dejado clara su postura. Allí, reunió a más de 400 congresales y lanzó un primer llamado a la unidad, reclamando “generosidad” a todos los sectores de Unión por la Patria.
“No creo en las peleas. Aunque tengamos que ceder algún lugar, nuestra mayor responsabilidad es construir una alternativa que le ponga límites a este gobierno”, dijo entonces, insistiendo en que el problema no es la diversidad de opiniones, sino la falta de estrategia común.
Críticas veladas y estrategia futura
Aunque sin nombrarlos, Massa pareció dirigir sus críticas a ciertos sectores del peronismo que se mantienen en lógicas de disputa interna, priorizando liderazgos personales por encima de un proyecto colectivo. El mensaje puede leerse como una advertencia: o el peronismo ordena su interna con responsabilidad o se arriesga a quedar fuera de juego ante un Milei que, pese a las críticas, conserva respaldo social.
La figura de Massa aparece así como un punto de articulación entre el peronismo clásico, los intendentes, los gobernadores y los sectores más jóvenes del espacio. Su tono fue menos electoral y más estratégico: entiende que el tiempo de los liderazgos individuales terminó y que lo que viene exige una construcción más horizontal.
Seguridad, juventud y territorio
Durante su intervención, Massa también abordó temas clave de gestión, con foco en la seguridad y la inclusión juvenil. En este sentido, sostuvo que “la prevención del delito tiene que estar lo más cerca posible de la gente, y el lugar más cercano es el municipio”. Reafirmó la necesidad de que los gobiernos locales tengan herramientas reales para enfrentar problemáticas sociales que impactan de lleno en los barrios.
Además, habló del rol del Estado en el acompañamiento a las juventudes: “Tenemos que recuperar a los jóvenes de la droga y el delito. El Estado no puede abandonar esa pelea. Es ahí donde se define el futuro de una comunidad”.
El trasfondo político
La reaparición pública de Massa ocurre en un contexto particular. Mientras el gobierno de Javier Milei continúa impulsando reformas de alto impacto, el peronismo aún no logra recomponer un liderazgo claro ni una estrategia opositora unificada. La discusión sobre cómo pararse frente al oficialismo, si confrontar o esperar, sigue abierta. En ese marco, Massa busca volver a posicionarse como figura articuladora, pero no desde el centro del escenario, sino como parte de una mesa más amplia, con nuevos nombres y nuevos lenguajes.
El excandidato presidencial, que en 2023 reunió más de 11 millones de votos, apuesta a capitalizar esa base sin personalismos, apuntando a una construcción política que combine experiencia, territorio y renovación
El mensaje fue claro: el tiempo de las internas terminó. Massa eligió hablar donde tiene peso, pero mirando más allá de su espacio. Advirtió, propuso y marcó el rumbo. Ahora, el desafío recae sobre el conjunto del peronismo: responder al llamado con madurez o seguir alimentando divisiones que solo benefician al adversario.






