Brasil anunció la creación de un fondo global para la conservación de los bosques tropicales, con una inversión inicial de 1.000 millones de dólares. El objetivo es recompensar económicamente a los países que mantengan sus selvas en pie, en un contexto de urgencia climática y presión internacional por frenar la deforestación.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva presentó la iniciativa en la sede de Naciones Unidas, en la antesala de la COP30 que se celebrará en noviembre en Belém, en plena Amazonia. “No se trata de caridad, sino de justicia climática. Los países que protegen sus bosques deben recibir compensaciones reales”, afirmó Lula ante líderes globales.
El fondo, denominado Tropical Forests Forever Fund (TFFF), busca reunir 25.000 millones de dólares en capital inicial y movilizar hasta 125.000 millones en aportes públicos y privados. Cada país podrá recibir hasta 4 dólares por hectárea conservada, siempre que la deforestación se mantenga por debajo del 0,5% anual. El monitoreo se realizará mediante imágenes satelitales y auditorías independientes.
Además, el 20% de los recursos deberá destinarse directamente a pueblos indígenas y comunidades tradicionales, reconocidos como actores clave en la protección de los ecosistemas.
La propuesta cuenta con el respaldo de países como Colombia, Indonesia, Ghana, Malasia y República Democrática del Congo, y se espera que potencias como Alemania, Francia, Noruega, Reino Unido, China y Emiratos Árabes Unidos realicen aportes significativos.
Solo en la Amazonia, se estima que podrían movilizarse hasta 2.000 millones de dólares por año, lo que triplicaría los fondos actuales destinados a conservación. El modelo busca cambiar el paradigma: conservar debe ser más rentable que deforestar.
Brasil llega a la COP30 con la intención de posicionarse como líder ambiental y promotor de mecanismos concretos para enfrentar la crisis climática. El fondo TFFF es una de sus principales apuestas.
Foto: Assist Card






