La dirigente del MST en el Frente de Izquierda, Cele Fierro, regresó a la Argentina tras haber participado de la Flotilla de la Libertad, una misión internacional que intentó romper el bloqueo ilegal impuesto por Israel sobre la Franja de Gaza. En diálogo con Comunicadores LP, relató las condiciones de su detención, el impacto político de la misión humanitaria y la necesidad de profundizar la solidaridad internacional con el pueblo palestino.
Condiciones de la detención en la flotilla
“El trato que recibimos fue de violencia física y psicológica”, relató Fierro, al describir los seis días de detención a manos del ejército israelí. Durante ese período, las personas que integraban la flotilla —entre ellas militantes, médicos, periodistas y referentes sociales— fueron víctimas de maltratos, tortura psicológica, privación del sueño, falta de alimentos, escasez de agua potable y hacinamiento.
“Si bien lo nuestro no se puede comparar con lo que vive el pueblo palestino, nuestras vidas estuvieron en manos de un Estado genocida, que actúa con total impunidad. La incertidumbre, el aislamiento y el maltrato fueron parte de una estrategia de amedrentamiento”, agregó.
Fierro destacó que la violencia sufrida buscó enviar un mensaje disuasorio a las organizaciones internacionales que intentan llevar ayuda humanitaria o denunciar los crímenes de guerra. “Israel actúa con absoluta brutalidad porque sabe que cuenta con la complicidad de los grandes poderes del mundo”, advirtió.
Impacto de las misiones humanitarias
A pesar de las condiciones extremas, Fierro sostuvo que la experiencia fue “muy positiva en el sentido de la visibilización del genocidio”. Según explicó, el objetivo de la flotilla no era solo llegar a Gaza, sino romper el bloqueo mediático y demostrar que “la solidaridad con Palestina crece en todo el mundo”.
“La nuestra fue la flotilla más grande en la historia. Participaron organizaciones de más de 30 países, y esa articulación generó una cadena de acciones de denuncia y movilización en decenas de ciudades. Mientras Israel intentaba silenciarnos, el reclamo por una Palestina libre se multiplicaba en redes y en las calles”, destacó la dirigente.
Fierro subrayó que la acción permitió exponer el rol de los gobiernos cómplices, que sostienen vínculos diplomáticos y comerciales con Israel mientras este avanza sobre la población civil palestina. “Nuestra misión mostró que el genocidio no solo se sostiene con bombas, sino también con silencios”, afirmó.
Estrategia internacionalista por Palestina
Tras su liberación, Fierro insistió en que la lucha debe continuar en todos los planos. “Es necesario visibilizar el genocidio y seguir peleando por una Palestina libre”, expresó, y remarcó la importancia de fortalecer la organización internacionalista para enfrentar las políticas de opresión y exterminio.
“La causa palestina no es solo del pueblo palestino: es una causa de toda la humanidad. Lo que ocurre allí está vinculado con las luchas por la soberanía, la libertad y los derechos humanos en todas partes del mundo. Por eso, cada manifestación, cada pronunciamiento y cada acción de solidaridad cuenta”, enfatizó.
Expectativas sobre la diplomacia argentina
Consultada por Comunicadores LP sobre el rol del gobierno nacional, Fierro fue tajante: “Del gobierno argentino no esperamos nada, es cómplice de este genocidio”.
Denunció que la actual gestión mantiene relaciones diplomáticas y comerciales con Israel, mientras guarda silencio ante las violaciones sistemáticas de derechos humanos.
“Argentina debería romper relaciones diplomáticas y suspender todo tipo de acuerdo con Israel. No se puede hablar de derechos humanos y, al mismo tiempo, ser socio de un Estado que comete crímenes de guerra”, señaló.
Para la referente del MST, la presión social y las movilizaciones populares son hoy la única herramienta capaz de forzar un cambio. “Solo una movilización sostenida y masiva podrá imponer un aislamiento internacional de Israel y frenar la impunidad con la que actúa”, sostuvo.
La articulación entre movimientos sociales y políticos
Finalmente, Fierro destacó la importancia de articular fuerzas entre movimientos sociales, organismos de derechos humanos y partidos políticos. “La militancia internacionalista activa es fundamental para defender causas de la humanidad”, dijo.
“La experiencia de la flotilla nos reafirmó que las luchas están conectadas: la de Palestina, la de los pueblos indígenas, las mujeres y disidencias, los trabajadores precarizados. Todas forman parte de un mismo combate contra la opresión y el saqueo”, concluyó.





