La autoridad monetaria volvió a intervenir de manera sostenida en el mercado de cambios y completó una semana clave para la acumulación de divisas. La estabilidad cambiaria, el mayor ingreso de dólares comerciales y la mejora del clima financiero acompañaron el proceso.
El Banco Central de la República Argentina volvió a cerrar una semana con saldo neto positivo en el mercado cambiario y consolidó una racha que refuerza la estrategia oficial de recomposición de reservas. Con una compra de 75 millones de dólares en la última rueda, la entidad monetaria acumuló a lo largo de la semana casi 300 millones de dólares, en un contexto marcado por la estabilidad del tipo de cambio oficial, una mayor oferta de divisas y una reducción sostenida del riesgo país.
El desempeño de los últimos días permitió que el Banco Central extendiera a quince las jornadas consecutivas con resultado comprador, una secuencia que no solo refleja una mayor holgura en el mercado de cambios, sino también una mejora en las condiciones financieras generales. En lo que va del mes, el saldo acumulado de compras superó ampliamente los 970 millones de dólares, consolidando a enero como uno de los períodos más favorables desde el inicio del actual esquema cambiario.
El impacto de estas operaciones se reflejó de manera directa en el nivel de reservas brutas, que volvió a mostrar un avance significativo y se ubicó por encima de los 45.500 millones de dólares. Se trata de un volumen que no se observaba desde mediados de 2021 y que responde tanto a la intervención diaria del Central como a factores de valuación, en particular la suba del precio internacional del oro, uno de los activos que integran el stock de reservas.
Un mercado cambiario con mayor oferta y señales de calma
La dinámica que permitió al Banco Central sostener las compras de divisas se apoya en un conjunto de variables que confluyeron en las últimas semanas. Por un lado, el mercado exhibió una mayor disponibilidad de dólares comerciales, impulsada por un repunte en la liquidación de exportaciones del sector agroindustrial. El ingreso de divisas vinculadas a la cosecha y a operaciones adelantadas aportó volumen al Mercado Libre de Cambios y alivió las tensiones habituales de comienzos de año.
A ese flujo se sumaron emisiones de deuda por parte de empresas privadas, que aprovecharon la mejora en las condiciones financieras para captar fondos en moneda extranjera. Estas operaciones ampliaron la oferta de dólares y facilitaron la intervención oficial sin generar distorsiones abruptas en el precio. El Banco Central, en ese marco, mantuvo como referencia un límite de compras diarias equivalente a un porcentaje del volumen operado, con el objetivo de evitar sobresaltos y preservar la estabilidad del tipo de cambio.
El dólar mayorista acompañó este proceso con variaciones acotadas. A lo largo de la semana, la cotización avanzó de manera moderada y cerró apenas por encima del nivel del viernes anterior, en línea con el esquema de bandas vigente. La distancia entre el tipo de cambio oficial y el techo de la banda superior se mantuvo amplia, lo que refuerza la percepción de control y reduce las expectativas de movimientos bruscos en el corto plazo.
El volumen operado en el segmento de contado también mostró niveles consistentes con un mercado más profundo y líquido. Esa mayor actividad permitió que el Banco Central absorbiera dólares sin necesidad de forzar precios, una señal seguida de cerca por los operadores financieros, que interpretan la secuencia de compras como un indicador de normalización gradual del frente cambiario.
Reservas en alza y el efecto del oro en el balance del Central
El crecimiento de las reservas internacionales no se explicó únicamente por las compras en el mercado. En paralelo, la suba del precio del oro en los mercados internacionales tuvo un impacto positivo en la valuación de los activos del Banco Central. La autoridad monetaria cuenta con cerca de dos millones de onzas troy, cuyo valor se incrementó de forma significativa en las últimas jornadas, aportando un refuerzo adicional al stock total.
Este efecto de valuación permitió que las reservas brutas registraran un salto diario superior a los 160 millones de dólares en una de las ruedas de la semana, combinando el resultado de las compras netas con la revalorización del metal. Si bien se trata de un componente que puede mostrar volatilidad, su aporte resulta relevante en un contexto en el que la acumulación de reservas es uno de los ejes centrales de la política económica.
Desde el Banco Central señalan que la posibilidad de sostener este ritmo dependerá de la evolución de la demanda de pesos y de la capacidad del mercado para seguir ofreciendo dólares de manera genuina. La remonetización de la economía, en ese sentido, aparece como una variable clave para explicar el margen de maniobra de la autoridad monetaria en los próximos meses.
Las estimaciones oficiales contemplan distintos escenarios para 2026, con un rango amplio en materia de compras netas de divisas. La proyección se ajusta en función del crecimiento de la actividad, la dinámica del comercio exterior y el comportamiento de los flujos financieros. En todos los casos, el objetivo declarado es fortalecer el balance del Central sin alterar el funcionamiento del mercado ni generar expectativas de atraso cambiario.
Impacto financiero y el rol del Tesoro en la dinámica de dólares
La intervención sostenida del Banco Central tuvo su correlato en los mercados financieros. A medida que se consolidó la racha de compras, el riesgo país profundizó su tendencia descendente y alcanzó niveles que no se observaban desde hace varios años. La reducción del indicador, que mide el diferencial de tasas frente a los bonos del Tesoro estadounidense, refleja una mejora en la percepción de solvencia y en las expectativas sobre la capacidad de pago del país.
En este contexto, comenzaron a surgir análisis sobre el vínculo entre las operaciones del Banco Central y las necesidades del Tesoro. Informes del sector privado detectaron movimientos en los que el Ministerio de Economía habría adquirido dólares directamente a la autoridad monetaria, en lugar de hacerlo en el mercado. Esta operatoria se vincula con la proximidad de vencimientos con organismos multilaterales y con la necesidad de reforzar las tenencias en moneda extranjera.
Según estas lecturas, el Banco Central estaría comprando dólares a un ritmo mayor al inicialmente previsto y luego transfiriendo parte de esas divisas al Tesoro. El mecanismo permitiría atender compromisos externos sin presionar sobre el mercado cambiario, aunque también plantea interrogantes sobre la coordinación entre la política monetaria y la fiscal.

En paralelo, se observó una reducción en los depósitos en pesos del sector público, lo que abre distintos escenarios para los próximos meses. Entre las alternativas que evalúan los analistas se encuentran la refinanciación total de los vencimientos de deuda en moneda local, la recomposición de los saldos depositados en el Central o el eventual giro de utilidades, una herramienta utilizada en ejercicios anteriores.
Más allá de estas discusiones, el cierre de la semana dejó una señal clara para el mercado. La combinación de compras sostenidas, reservas en alza y estabilidad cambiaria reforzó la idea de que el esquema vigente atraviesa una etapa de mayor previsibilidad. En un contexto regional e internacional aún desafiante, la capacidad del Banco Central para acumular divisas sin generar tensiones se convirtió en uno de los datos más observados por inversores y analistas, que seguirán de cerca la evolución de estas variables en el inicio de febrero.







