En un contexto de creciente tensión cambiaria, el equipo económico del gobierno nacional activó una batería de herramientas financieras con el objetivo de contener la emisión monetaria, limitar la liquidez en pesos y descomprimir la presión sobre el dólar. Entre las medidas más destacadas se encuentran intervenciones en el mercado de futuros, la colocación de Letras del Tesoro y operaciones con pases pasivos del Banco Central.
La estrategia se enmarca en un escenario en el que el tipo de cambio oficial avanzó más de un 10% en los últimos 30 días, una dinámica que encendió alarmas en el mercado y en las consultoras que miden la inflación semanalmente. Si bien la intención del gobierno es evitar que esa suba se traslade a precios, los relevamientos privados ya advierten señales de remarcaciones en algunos rubros sensibles del consumo masivo.
Intervenciones combinadas
El Ministerio de Economía, encabezado por Luis Caputo, coordinó con el Banco Central un paquete de medidas orientadas a absorber pesos del mercado y desalentar expectativas de devaluación. Las herramientas utilizadas incluyeron:
- Venta de contratos de dólar futuro para contener la expectativa de devaluación en los próximos meses, reduciendo así las presiones sobre los tipos de cambio financieros.
- Operaciones de pases pasivos, mediante las cuales el BCRA remunera a los bancos por colocar excedentes de liquidez, retirando así circulante del sistema.
- Emisión de Letras del Tesoro (Lecap), que permite captar pesos a plazos breves, especialmente orientado a los fondos comunes de inversión que buscan refugio ante la volatilidad.
Fuentes oficiales aseguran que el objetivo central es “mantener el ancla monetaria” y “evitar un nuevo shock inflacionario” producto de una suba brusca del dólar.
Consultoras advierten un freno parcial en la desinflación
Diversos estudios privados muestran que el ritmo de desaceleración de los precios se estancó en las últimas semanas. Según EcoGo, la inflación semanal fue del 0,5% en la segunda semana de julio, acumulando una variación mensual del 2,7%. Por su parte, LCG estimó que la suba de precios en alimentos promedió 0,4% en la misma semana, mostrando una aceleración respecto de las anteriores.
Las consultoras coinciden en que, si bien la inflación núcleo continúa bajando, hay una creciente preocupación por los efectos del nuevo salto cambiario. En particular, se observa una aceleración de precios en productos importados, combustibles y ciertos alimentos.
“La reciente suba del dólar oficial empieza a filtrarse a los precios, aunque de manera moderada. El gobierno busca contrarrestar ese traslado aplicando un estricto control de pesos y conteniendo las expectativas con ventas en el mercado de futuros”, explicó a Comunicadores LP un economista de la firma PxQ.
Riesgos de la estrategia
Si bien la absorción de pesos es clave para evitar un rebrote inflacionario, algunos analistas advierten que una contracción excesiva de la liquidez podría tener efectos recesivos adicionales. “El mercado de pesos está cada vez más seco, y eso impacta en el crédito y la actividad económica”, sostuvo Marina Dal Poggetto, directora de EcoGo.
Además, las medidas tienen un costo financiero creciente: la tasa de interés implícita en los contratos de dólar futuro se mantiene elevada, y los intereses por las letras y pases también presionan el déficit cuasifiscal del BCRA.
Expectativas a corto plazo
El equipo económico busca mantener el equilibrio sin realizar una nueva devaluación brusca, mientras apuesta a consolidar una inflación por debajo del 3% mensual. Sin embargo, la evolución del dólar, los salarios y las tarifas públicas serán factores clave para determinar si esa meta se sostiene en el segundo semestre.
Por ahora, las intervenciones combinadas parecen haber estabilizado el frente cambiario, pero el frente inflacionario sigue bajo observación, con especial atención al impacto de la suba del tipo de cambio en los precios minoristas.







