La discusión sobre las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) volvió a instalarse en el centro de la escena política, pero esta vez con un condimento distinto: ya no se trata solo de un debate técnico o electoral, sino de una disputa que expone tensiones internas, estrategias contrapuestas y la necesidad urgente de redefinir el rumbo del peronismo de cara al próximo ciclo político. En un contexto donde el Gobierno nacional anticipa su intención de eliminarlas, el Partido Justicialista (PJ) se enfrenta a una definición que puede marcar su futuro.
A diferencia de otras etapas, el debate no está atravesado por una confrontación abierta entre dirigentes, pero sí por una diversidad de miradas que reflejan intereses territoriales, cálculos electorales y distintas formas de entender cómo debe reorganizarse la oposición. En ese marco, las PASO funcionan como un punto de tensión que obliga a todos los sectores a fijar posición, aun cuando no exista todavía una síntesis clara.
La clave de esta discusión no está únicamente en la continuidad o eliminación de las primarias, sino en lo que representan: un mecanismo para ordenar liderazgos, ampliar alianzas o, en el peor de los casos, profundizar fragmentaciones. Por eso, lo que está en juego no es solo una herramienta electoral, sino el modelo de construcción política que el peronismo intentará consolidar hacia 2027.
Una interna silenciosa pero decisiva
Dentro del peronismo conviven posturas que, si bien no se expresan en términos de ruptura, muestran diferencias de fondo. Para un sector importante, las PASO siguen siendo una herramienta válida para canalizar disputas internas y legitimar candidaturas en un escenario donde no hay una conducción única. La posibilidad de dirimir liderazgos a través del voto aparece como un mecanismo ordenado frente a la alternativa de negociaciones cerradas.
Sin embargo, también hay voces que relativizan su eficacia. Consideran que las primarias no siempre logran resolver tensiones y, en algunos casos, pueden profundizarlas o generar desgaste innecesario en la sociedad. Aun así, eliminar el sistema sin una alternativa clara genera más dudas que certezas dentro del espacio.
Desde la provincia de Buenos Aires, uno de los principales centros de decisión política del PJ, predomina una mirada pragmática. La postura no se define en términos absolutos, sino en función de la estrategia electoral. En ese sentido, la discusión gira en torno a cómo utilizar las PASO para potenciar al espacio, ya sea como una interna partidaria o como una instancia que permita ampliar la base opositora.
Esa diferencia no es menor. Mientras una primaria cerrada entre dirigentes del mismo espacio podría limitar su impacto, una competencia más amplia, que incluya a otros sectores, podría funcionar como una herramienta para reconstruir volumen político. En ese punto aparece uno de los ejes centrales del debate: crecer o simplemente ordenar.
Gobernadores, estrategias y un mapa fragmentado
El posicionamiento de los gobernadores refleja con claridad la falta de una postura unificada. Algunos respaldan la continuidad de las PASO como un instrumento necesario para legitimar candidaturas y evitar conflictos internos sin resolución. Otros, en cambio, se inclinan por su eliminación, argumentando costos económicos, desgaste electoral o baja efectividad.
En el medio, emergen posiciones intermedias que plantean la necesidad de reformular el sistema. Una de las alternativas que gana espacio es la posibilidad de establecer primarias no obligatorias, lo que permitiría conservar la herramienta sin imponer su uso en todos los escenarios. Esta opción busca adaptarse a las realidades provinciales y a las distintas necesidades políticas.
Al mismo tiempo, sectores del peronismo comenzaron a analizar variantes en caso de que las PASO sean eliminadas. Entre ellas, aparece la idea de implementar internas partidarias abiertas como mecanismo de reemplazo. El objetivo sería evitar que la definición de candidaturas quede restringida a acuerdos de cúpula, algo que podría debilitar la legitimidad del proceso.
En paralelo, otros espacios dentro de la oposición consideran que las PASO son la mejor herramienta disponible para construir una coalición más amplia. Bajo esta lógica, las primarias permitirían integrar a distintos sectores, ordenar la oferta electoral y generar una instancia competitiva que fortalezca al conjunto.
Qué puede pasar si se eliminan las PASO
La posible eliminación del sistema abre una serie de interrogantes que impactan directamente en la dinámica política:
- Mayor peso de las negociaciones internas y de las estructuras partidarias
- Menor participación ciudadana en la definición de candidaturas
- Dificultades para articular coaliciones amplias
- Riesgo de internas desordenadas o fragmentación electoral
- Pérdida de una instancia de validación democrática previa a la elección general
Este escenario obliga al peronismo a anticiparse y definir cómo resolverá sus propias tensiones si desaparece el mecanismo que, hasta ahora, funcionó como canal institucional para esas disputas.
El factor Milei y la presión que acelera definiciones
La intención del Gobierno de avanzar con la eliminación de las PASO introduce un elemento de presión que acelera los tiempos políticos. Aunque aún no haya un proyecto formal consolidado, la señal es suficiente para que la oposición deba prepararse para distintos escenarios.
En el Congreso, el panorama es incierto. El recambio legislativo y las distintas necesidades de los gobernadores pueden modificar los equilibrios y condicionar cualquier intento de reforma. En ese contexto, el peronismo no solo necesita definir qué postura adoptar, sino también evaluar su capacidad para construir acuerdos con otros sectores.
La discusión, en el fondo, remite a un interrogante más amplio: cómo reconstruir una alternativa competitiva frente al oficialismo. Las PASO, en ese sentido, son apenas una pieza dentro de una estrategia mayor que incluye la ampliación de la coalición, la definición de liderazgos y la construcción de un programa político.
Escenarios posibles para el peronismo hacia 2027
De cara al próximo ciclo electoral, se abren distintos caminos:
- PASO abiertas con participación de una coalición opositora ampliada
- Interna partidaria del PJ para ordenar candidaturas propias
- Eliminación de las primarias y definición por consenso entre dirigentes
- Fragmentación del espacio opositor ante la falta de reglas claras
Cada uno de estos escenarios implica riesgos y oportunidades, y su viabilidad dependerá tanto de las decisiones internas como del contexto político general.
La discusión sobre las PASO, entonces, deja de ser un tema aislado para convertirse en un punto de inflexión. No se trata solo de definir un mecanismo electoral, sino de establecer cómo se construirá el poder dentro del peronismo en los próximos años.
En ese camino, la capacidad de encontrar un equilibrio entre competencia interna, unidad política y expansión electoral será determinante. Porque, en definitiva, lo que hoy aparece como un debate técnico encierra una disputa mucho más profunda: quién conducirá el espacio y con qué estrategia intentará volver a ser una alternativa real de poder en la Argentina.





