Estudiantes de La Plata selló su pasaje a los cuartos de final de la Copa Libertadores tras empatar 0-0 como local ante Cerro Porteño y aprovechar el 1-0 logrado en la ida en Paraguay. La serie dejó en evidencia la solidez defensiva del equipo, su capacidad de controlar el partido y algunas áreas que aún debe mejorar para aspirar al título continental.
Control del juego y solidez defensiva
En el estadio Jorge Luis Hirschi, el equipo dirigido por Eduardo Domínguez mostró un planteo táctico conservador pero efectivo. El sistema, basado en un 4-4-2 con líneas compactas, permitió que los mediocampistas de contención se encargaran de cortar los circuitos de juego de Cerro Porteño, mientras los laterales se mantenían atentos a los ataques por las bandas.
El arco de Sergio Rochet se mantuvo imbatido gracias a la organización colectiva: los centrales anticiparon las jugadas y los volantes recuperadores se replegaron rápidamente al recibir la presión. Cerro Porteño apenas logró generar situaciones de riesgo claras, y las que aparecieron fueron bien resueltas por la defensa platense.
Posicionamiento y transición
Estudiantes priorizó mantener la posesión cuando el rival cedía el balón, buscando salir en transiciones rápidas con los delanteros y mediapuntas. Sin embargo, la falta de profundidad en ataque quedó en evidencia: la generación de ocasiones fue limitada y el equipo dependió de disparos desde fuera del área y centros desde los costados.
Domínguez realizó cambios estratégicos buscando refrescar la zona media y mantener la intensidad defensiva. Las sustituciones cumplieron su objetivo de sostener el cero, aunque no lograron incrementar la capacidad ofensiva del equipo, un aspecto clave que deberá mejorar en los cruces futuros.
Lo que le falta para ser campeón
El análisis táctico deja en claro que Estudiantes tiene una base sólida para competir en esta Libertadores: disciplina defensiva, organización en bloque medio-bajo y manejo de la presión rival. Sin embargo, para aspirar al título, deberá:
- Mejorar la creación de juego en tres cuartos de cancha, con mayor movilidad de mediapuntas y apoyo de laterales ofensivos.
- Potenciar la finalización de las jugadas: generar más situaciones claras y definir con mayor eficacia en el área rival.
- Ajustar la transición defensiva cuando pierda el balón en terreno propio, para no depender exclusivamente del orden defensivo.
Con estos ajustes, Estudiantes puede aspirar a un rendimiento más completo en los cuartos de final, donde enfrentará al Flamengo brasileño, un equipo potente y con recursos ofensivos que exigirán al máximo la capacidad táctica y física de los platenses.
“Creo que lo podríamos haber hecho mejor, pero esto es la Copa Libertadores. Son partidos cerrados los que van a venir también. Estamos contentos por la clasificación”, reconoció Domínguez tras el partido, consciente de que el desafío apenas comienza.
Mientras tanto, en Brasil, Flamengo selló su clasificación tras vencer 2-0 a Internacional en Porto Alegre, cerrando la serie con un global de 3-0 y confirmando un cruce brasileño-argentino en la próxima instancia.






