En un encuentro con sectores productivos en Chascomús, el gobernador bonaerense volvió a diferenciarse del rumbo económico nacional, defendió el rol del Estado y destacó la presencia de intendentes radicales en un gesto político que excedió la coyuntura. Acompañado por su gabinete, jefes comunales del peronismo y referentes de la UCR, Axel Kicillof combinó diagnóstico económico, mensaje opositor y proyección electoral en una actividad que volvió a poner el foco en el modelo productivo bonaerense.
El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, encabezó este martes una jornada de trabajo en la ciudad de Chascomús junto a empresarios y representantes de distintos sectores económicos, en un encuentro que funcionó como plataforma para reforzar su perfil opositor frente al gobierno nacional y, al mismo tiempo, enviar señales políticas hacia otros espacios partidarios. Con un auditorio integrado por referentes de la industria, el comercio, el turismo, la cultura y el sector agropecuario, el mandatario bonaerense volvió a cuestionar las políticas impulsadas por Javier Milei y defendió un esquema de desarrollo basado en la producción, el empleo y el fortalecimiento del mercado interno.
La actividad se desarrolló con una fuerte presencia institucional. Kicillof llegó acompañado por ministros y funcionarios de áreas clave, además de intendentes de la Quinta y Séptima sección electoral. Entre ellos hubo dirigentes alineados con el peronismo, el Frente Renovador y, de manera destacada, jefes comunales de la Unión Cívica Radical. Esa composición política fue uno de los datos más observados de la jornada y marcó un clima de amplitud que el propio gobernador se encargó de subrayar en distintos pasajes de su intervención.
El escenario elegido también tuvo un peso simbólico. Chascomús es la ciudad natal de Raúl Alfonsín, figura central de la historia democrática argentina, y esa referencia fue utilizada por Kicillof para reivindicar una tradición política asociada al desarrollo nacional, la industria y el rol activo del Estado. En ese marco, el gobernador trazó un paralelismo entre los desafíos económicos del presente y las dificultades que enfrentaron proyectos anteriores que buscaron sostener la producción y el empleo en contextos adversos.
Un diagnóstico económico con impacto en la vida cotidiana
Durante su exposición, Kicillof sostuvo que la Argentina atraviesa una crisis económica profunda que se refleja de manera directa en la vida cotidiana de las familias y en el funcionamiento de los sectores productivos. Según planteó, la caída del salario real y de las jubilaciones provoca una retracción del consumo que impacta en la actividad industrial, comercial y turística, con especial fuerza en la provincia de Buenos Aires por su peso demográfico y económico.
El gobernador remarcó que el mercado interno sigue siendo un motor clave para el empleo y la producción, y advirtió que su debilitamiento genera un efecto dominó que afecta a pequeñas y medianas empresas, comercios locales y economías regionales. En ese sentido, puso el foco en el turismo como una de las actividades más sensibles a la pérdida de poder adquisitivo, al tiempo que recordó que millones de puestos de trabajo dependen directa o indirectamente de ese sector.
La temporada de verano ocupó un lugar central en su análisis. Kicillof señaló que, más allá del aspecto recreativo, el movimiento turístico representa una fuente esencial de ingresos para miles de familias bonaerenses. Cuando el consumo se contrae, explicó, no solo se resienten hoteles y restaurantes, sino también el comercio, los servicios y el empleo informal que giran en torno a la actividad.
En ese contexto, volvió a justificar su decisión de no adherir al Pacto de Mayo impulsado por el Ejecutivo nacional. Afirmó que el acuerdo no contempla herramientas concretas para impulsar la producción, mejorar salarios ni generar empleo de calidad, y sostuvo que responde a una mirada ideológica que prioriza la desregulación y la especulación financiera por sobre la economía real. Desde su perspectiva, la provincia no puede comprometerse con lineamientos que no contemplen su estructura productiva ni las necesidades de su población.
El ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, reforzó ese diagnóstico al exponer sobre el desempeño del turismo y el consumo interno. Advirtió que la falta de políticas nacionales de estímulo y la pérdida de ingresos de los potenciales visitantes limitan el impacto económico de la temporada, aun cuando exista oferta y capacidad instalada. Según señaló, la provincia sostiene programas de acompañamiento, pero el contexto macroeconómico condiciona los resultados.
La foto política y el mensaje hacia otros espacios
Más allá del contenido económico, el encuentro en Chascomús dejó definiciones políticas que fueron leídas con atención en el escenario bonaerense. La presencia de intendentes radicales junto a jefes comunales peronistas y massistas fue interpretada como un gesto de apertura y diálogo en un momento de reconfiguración del mapa político. Kicillof no evitó esa lectura y destacó la importancia de construir consensos básicos frente a un contexto que definió como complejo.
Sin avanzar en acuerdos electorales explícitos, el gobernador puso el acento en las coincidencias en torno a la defensa de la producción, el trabajo y el desarrollo local. En ese marco, la figura de Alfonsín volvió a funcionar como puente simbólico hacia el radicalismo, especialmente en un distrito con fuerte identidad histórica vinculada a ese espacio.
El anfitrión del encuentro, el intendente Javier Gastón, junto a otros jefes comunales del interior bonaerense, aportó a esa imagen de transversalidad política. La foto conjunta buscó transmitir una idea de articulación territorial más allá de las pertenencias partidarias, en un escenario donde la gestión y la respuesta a la crisis aparecen como ejes centrales.
La presencia de funcionarios provinciales de áreas vinculadas al desarrollo social, la cultura, el financiamiento y la producción reforzó el perfil integral de la actividad. El mensaje fue claro: el Estado provincial busca mostrarse activo, con herramientas y políticas orientadas a sostener el entramado productivo y social frente a un contexto adverso.
Proyección a 2027 y construcción de una alternativa
El horizonte político de los próximos años también estuvo presente en los discursos. Kicillof dejó en claro que el actual rumbo económico, según su visión, debe ser revertido y que ese cambio requiere de políticas públicas que prioricen el empleo, la industria, la universidad pública, la cultura y la inclusión social. Sin mencionar candidaturas, habló de un ciclo que considera transitorio y de la necesidad de construir una alternativa basada en la producción y el trabajo.
La vicegobernadora Verónica Magario fue más explícita en ese plano. Durante su intervención, destacó el liderazgo del gobernador y lo proyectó como una figura central de cara al escenario de 2027. Sus palabras funcionaron como un respaldo político en un contexto donde el peronismo bonaerense discute su conducción y su estrategia futura.
Magario subrayó la importancia de recuperar políticas que permitan el crecimiento con derechos y llamó a reconstruir una agenda nacional que vuelva a poner en el centro a los sectores productivos y a las familias trabajadoras. Aunque evitó referencias directas a la interna partidaria, su mensaje fue leído como una definición clara en términos de posicionamiento.

El cierre del encuentro mantuvo el tono de cercanía y escucha que el gobernador buscó imprimir a la jornada. Kicillof afirmó que estos espacios sirven para recoger demandas concretas y evaluar de qué manera la provincia puede acompañar a empresarios, trabajadores y sectores productivos en un contexto de incertidumbre. La idea de un Estado presente y articulador volvió a aparecer como eje central de su discurso.
Con críticas al gobierno nacional, gestos de diálogo hacia otros espacios políticos y definiciones que miran más allá de la coyuntura, la actividad en Chascomús dejó una señal clara sobre el rumbo que Axel Kicillof busca consolidar. En un escenario marcado por la crisis económica y la reconfiguración política, el gobernador volvió a posicionarse como uno de los actores centrales del debate bonaerense, con la mirada puesta en los desafíos que se proyectan hacia el futuro.





