La Libertad Avanza (LLA) y el PRO están en conversaciones avanzadas para sellar una alianza electoral en la provincia de Buenos Aires de cara a las elecciones legislativas de 2025. El acuerdo, que se cocina en silencio pero con intensidad, busca unificar fuerzas entre el oficialismo libertario y el principal partido opositor con presencia territorial para disputar el control del distrito más grande y determinante del país.
Fuentes con conocimiento directo de las negociaciones confirmaron que ya hubo múltiples reuniones entre operadores políticos de ambos espacios. Por el lado libertario, el senador nacional y armador bonaerense Sebastián Pareja encabeza las tratativas, con el aval del propio presidente Javier Milei. Del lado del PRO, se destacan las figuras de Cristian Ritondo, Diego Santilli y algunos intendentes del conurbano que ven con buenos ojos un entendimiento que les permita conservar poder territorial ante la dispersión actual de Juntos por el Cambio.
El acuerdo tendría un eje eminentemente práctico: unir estructura con popularidad. La LLA, a pesar de su victoria nacional en 2023, carece de una red sólida de intendentes, concejales y fiscales en la provincia. El PRO, en cambio, cuenta con una maquinaria electoral aceitadamente construida durante la era Vidal y sostenida por figuras que aún conservan capital político. Ambos espacios reconocen que una alianza puede potenciar sus chances frente al peronismo bonaerense, que si bien golpeado, conserva presencia en muchos municipios clave.
La estrategia contempla una lista única de legisladores provinciales, posibles candidaturas cruzadas en concejalías y consejos escolares, y un esquema de reparto de lugares basado en encuestas y peso territorial. Si bien aún no hay definiciones sobre nombres, no se descarta que figuras de peso como Santilli o Ritondo puedan encabezar la boleta.
En paralelo, el acercamiento generó ruidos internos tanto en el PRO como en la propia LLA. En Juntos por el Cambio, el radicalismo y la Coalición Cívica ya expresaron su desacuerdo ante lo que consideran una claudicación ideológica. Incluso dentro del PRO hay sectores que resisten el acercamiento a Milei, especialmente aquellos vinculados a Horacio Rodríguez Larreta y al ala más moderada. En el caso de la LLA, algunos libertarios puros temen una “contaminación” del proyecto original y miran con recelo a los dirigentes del macrismo que buscan reconvertirse.
A pesar de esas tensiones, el diálogo avanza. Según pudo saberse, existe un compromiso entre las partes de mantener la negociación con bajo perfil hasta que haya definiciones concretas, probablemente hacia fines del invierno, cuando comiencen a definirse los armados locales y el cierre de listas se acerque en el horizonte.
El movimiento no solo reconfigura el mapa electoral bonaerense, sino que también plantea un nuevo tablero para 2027. Un buen desempeño conjunto en las legislativas podría consolidar una alianza duradera que, incluso, empiece a proyectarse a nivel nacional. En ese escenario, no se descarta que Milei busque repetir mandato acompañado por un vice del PRO o que surjan fórmulas mixtas en varias provincias.
Por lo pronto, el peronismo observa con atención. Axel Kicillof, que ya expresó su intención de competir por la reelección en 2027, apuesta a reforzar su base bonaerense y considera que una alianza entre Milei y el macrismo puede terminar fortaleciendo la polarización, un terreno donde el kirchnerismo suele sentirse cómodo.
El tablero político bonaerense empieza a moverse con anticipación. Las negociaciones entre LLA y el PRO anticipan que 2025 será una elección clave, no solo por la renovación legislativa, sino por el futuro de las coaliciones y el mapa del poder en Argentina.






