El presidente Javier Milei resolvió mantener sin actualización su salario y el de la vicepresidenta Victoria Villarruel, pese a haber habilitado un aumento para el resto de los altos cargos del Poder Ejecutivo. La decisión, confirmada por fuentes oficiales, regirá por tiempo indeterminado y responde a una definición política del propio mandatario: excluirse junto a su compañera de fórmula del esquema de recomposición salarial que alcanzará a ministros, secretarios y subsecretarios.
En Casa Rosada explicaron que el criterio aplicado distingue a la fórmula presidencial del resto de la estructura gubernamental. “Son los únicos funcionarios que fueron elegidos por el voto popular”, justificaron desde Balcarce 50, al tiempo que remarcaron que los demás cargos jerárquicos integran un equipo designado para garantizar el funcionamiento del Gobierno. El decreto que formaliza la medida será firmado en las próximas horas y publicado en el Boletín Oficial el 2 de enero.
Con esta resolución, Milei ratifica una postura que ya había anticipado en otras oportunidades: su salario no se moverá en paralelo a los ajustes que se otorguen al resto del Estado. El aumento autorizado para el Gabinete busca compensar, al menos parcialmente, la pérdida del poder adquisitivo acumulada desde diciembre de 2023, que en el Ejecutivo estiman en torno al 60% producto de la inflación. La recomposición, sin embargo, quedará por debajo del alza general de precios y no alcanzará ni al Presidente ni a la Vicepresidenta.
La decisión impacta de manera directa en Victoria Villarruel, quien en más de una ocasión expresó públicamente su malestar por el nivel de ingresos que percibe. A comienzos de este año, la titular del Senado había señalado en redes sociales que su sueldo llevaba meses congelado y cuestionó no poder acceder a “un salario acorde a la función”. Consultado su entorno tras el anuncio, evitaron realizar comentarios sobre la determinación presidencial.

El trasfondo político de la medida se da en un contexto de relación deteriorada entre Milei y Villarruel. Desde hace meses, el vínculo entre ambos se encuentra virtualmente roto, sin diálogo directo y con episodios de tensión cada vez más visibles. La salida de Guillermo Francos, quien oficiaba como puente entre las partes, profundizó el distanciamiento, y actualmente es Patricia Bullrich quien intenta articular de manera informal entre el Ejecutivo y el Senado.
En las últimas semanas, la vicepresidenta también protagonizó un fuerte cruce con el Gobierno al advertir que el proyecto de Presupuesto 2026 contemplaba partidas en cero para Bienes de Uso, un rubro clave para el funcionamiento de la Cámara Alta. Desde el oficialismo atribuyeron la situación a un error administrativo y prometieron corregirlo mediante una readecuación de partidas, aunque en el entorno de Villarruel sostienen que se trató de una señal política dirigida a debilitar su rol institucional.
En términos concretos, el esquema salarial vigente establece que el Presidente percibe poco más de cuatro millones de pesos mensuales, la Vicepresidenta alrededor de 3,7 millones y los ministros cerca de 3,5 millones. Los secretarios y subsecretarios se ubican por debajo de esos montos. Con el nuevo decreto, esos valores se modificarán para la cúpula del Gabinete, pero no para la fórmula presidencial.
Desde el Ejecutivo confirmaron públicamente la decisión. En conferencia de prensa, el jefe de Gabinete subrayó que una de las instrucciones explícitas del Presidente fue mantener su sueldo congelado de manera indefinida, alineando el gesto con el discurso de austeridad que Milei sostiene desde el inicio de su gestión. El mensaje político, puertas adentro y hacia afuera, busca reforzar la idea de que el ajuste no excluye a la máxima autoridad del país, aun cuando las tensiones internas sigan marcando el pulso del Gobierno.






