Este jueves 10 de abril se llevará a cabo un paro nacional convocado por la Confederación General del Trabajo (CGT), con adhesión de gremios clave de todo el país. La medida de fuerza se extenderá por 24 horas y tendrá un fuerte impacto en servicios como transporte, salud, educación y atención bancaria.
La jornada de protesta se realiza en rechazo a las políticas económicas del gobierno de Javier Milei. Desde la CGT, sostienen que las reformas impulsadas por el Ejecutivo afectan directamente el poder adquisitivo de los trabajadores, el empleo público y los derechos laborales conquistados en los últimos años.
¿Qué servicios estarán afectados?
- Educación: no habrá clases en escuelas públicas ni privadas. CTERA, SADOP y otros gremios docentes confirmaron su participación.
- Transporte:
- Trenes y subtes: no funcionarán durante toda la jornada.
- Colectivos: en su mayoría circularán con normalidad por conciliación obligatoria, aunque podría haber adhesiones parciales.
- Vuelos: se cancelaron más de 260 vuelos y otros serán reprogramados. Afecta tanto vuelos de cabotaje como internacionales.
- Bancos: no habrá atención al público. La Asociación Bancaria adhiere al paro.
- Salud: hospitales públicos y clínicas privadas garantizarán solo guardias mínimas.
- Administración pública: organismos nacionales y provinciales funcionarán con atención limitada por adhesión de gremios como ATE y UPCN.
Reclamos y contexto
El paro general llega acompañado de una movilización previa, realizada el miércoles 9, donde la CGT marchó junto a jubilados y organizaciones sociales hacia el Congreso. Entre los reclamos se encuentran:
- La suspensión de despidos en el Estado.
- Rechazo a la reforma laboral incluida en la Ley Bases.
- Restitución del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.
- Mayor diálogo por parte del Gobierno.
Desde el Ejecutivo, por el momento no hubo respuestas oficiales, aunque se especula con posibles medidas para contrarrestar el impacto del paro en áreas sensibles.
Lo que viene
Este es el segundo paro nacional desde el inicio del gobierno de Milei, y podría ser el punto de partida para nuevas medidas si no hay señales de negociación. En un contexto de fuerte tensión social, la protesta refleja el creciente malestar de amplios sectores frente al rumbo económico del país.






