El Hospital de Pediatría “Prof. Dr. Juan P. Garrahan”, ícono de la salud pública argentina y centro de referencia regional en atención pediátrica de alta complejidad, enfrenta uno de los conflictos laborales más profundos de su historia. Este jueves 29 de mayo, los trabajadores del hospital —médicos, residentes, personal de enfermería, técnicos y administrativos— llevarán adelante un paro total de actividades, en reclamo de mejoras salariales, condiciones laborales dignas y el cese de un proceso que describen como “vaciamiento progresivo” de la institución.
La jornada incluirá una movilización hacia la sede del Ministerio de Salud de la Nación a las 13:00, donde se espera una numerosa columna conformada por trabajadores del Garrahan, familiares de pacientes y organizaciones del ámbito de la salud. La medida, aunque contempla la atención de guardias mínimas y urgencias, afectará todas las actividades programadas, lo que incluye consultas ambulatorias, prácticas de diagnóstico, cirugías no urgentes y turnos previamente otorgados.
Salarios insuficientes y sobrecarga laboral
La raíz del conflicto se encuentra en la grave crisis salarial que atraviesa el personal del hospital, cuyo poder adquisitivo se ha visto fuertemente deteriorado en los últimos años. Los profesionales denuncian que sus ingresos están muy por debajo de la canasta básica total, y que esto ha generado una fuga sostenida de profesionales, especialmente en áreas críticas que requieren alta especialización.
“Un enfermero con diez años de antigüedad apenas supera los 900 mil pesos mensuales, y un residente, que trabaja más de 60 horas semanales, cobra cerca de 797 mil. Con esos sueldos no se puede vivir en condiciones dignas. Y lo peor es que estamos atendiendo a niños con enfermedades complejas, que requieren equipos capacitados y estables”, explicó Alejandro Lipcovich, secretario general de la Junta Interna de ATE-Garrahan.
Según datos del propio hospital, entre enero de 2023 y abril de 2025 se produjo una baja del 17% en la dotación de personal médico permanente, una cifra que preocupa no solo por su volumen, sino también por el tipo de profesionales que se están yendo: pediatras especializados, cirujanos, anestesistas y terapistas intensivistas.
Una crisis estructural que lleva años
La crisis no es nueva. Desde hace varios años, los trabajadores vienen advirtiendo sobre la pérdida de presupuesto en términos reales, la falta de renovación de equipamiento, la postergación de obras de infraestructura y el desgaste progresivo de las condiciones laborales. En este contexto, la situación salarial fue el detonante de una protesta que viene creciendo en intensidad.
El hospital depende en forma conjunta del Gobierno Nacional y del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, lo que muchas veces genera una dilución de responsabilidades y una burocracia que dificulta la resolución de conflictos urgentes.
“Estamos en un hospital que salva vidas todos los días, que atiende a miles de chicos que no tienen otra opción más que la salud pública. Pero detrás de eso hay trabajadores mal pagos, agotados y muchas veces solos. Y eso no se aguanta más”, relató una médica residente durante una asamblea abierta.
Movilización y reclamos concretos
La medida de fuerza del jueves forma parte de un plan de lucha que ya lleva varias semanas, encabezado principalmente por los residentes, quienes iniciaron un paro por tiempo indeterminado ante la falta de respuestas oficiales. El reclamo tiene múltiples ejes:
- Recomposición salarial urgente y proporcional a la inflación acumulada.
- Reconocimiento y pago de las horas extras efectivamente trabajadas.
- Asignación presupuestaria para la incorporación de nuevo personal.
- Reactivación de planes de formación y residencias médicas.
- Mejora de las condiciones edilicias, sanitarias y de equipamiento.
- Participación de los trabajadores en las decisiones institucionales.
La movilización al Ministerio de Salud busca forzar la apertura de una mesa de negociación, con participación de ambos gobiernos y de los gremios que representan a los trabajadores.
Respuesta oficial y pedido de cautelar
Frente a la medida, el Consejo de Administración del Hospital Garrahan presentó una acción judicial solicitando una medida cautelar para asegurar la continuidad del servicio médico durante el paro. En el escrito, se argumenta que la interrupción de actividades puede representar un riesgo inminente para la salud de los pacientes internados, muchos de los cuales se encuentran en condiciones críticas.
El planteo fue elevado al Juzgado Nacional en lo Civil N° 77, que deberá resolver en las próximas horas si limita o no el alcance de la medida de fuerza. Desde la dirección del hospital aseguraron que están “dispuestos a dialogar”, aunque insisten en que “la salud de los niños debe estar por encima de cualquier conflicto”.
Apoyo social y visibilidad en redes
La protesta ha recibido un importante respaldo por parte de organizaciones médicas, colectivos de trabajadores de la salud y usuarios del sistema público. Las redes sociales se han convertido en un canal clave para visibilizar el conflicto, con hashtags como #ParoGarrahan, #DignidadParaLaSalud y #SalvemosElGarrahan entre las principales tendencias.
Diversos padres y madres de pacientes expresaron públicamente su apoyo a los trabajadores, entendiendo que el conflicto afecta no solo a quienes trabajan en el hospital, sino también a quienes dependen de él para tratar enfermedades graves.
“Mi hija tiene leucemia y es atendida en el Garrahan. Yo quiero que el hospital funcione bien, con médicos pagos como corresponde. No quiero que se vayan ni que estén cansados. Apoyo el paro porque esto también es por nuestros hijos”, dijo una madre durante la movilización del martes.
Un termómetro del estado de la salud pública
El Garrahan no es un hospital más. Es el centro pediátrico de mayor complejidad del país, y una referencia en trasplantes, oncología, cirugía cardiovascular infantil y enfermedades raras. Lo que sucede entre sus paredes es un termómetro de lo que ocurre en el sistema de salud pública argentino en su conjunto.
En este contexto, la protesta de sus trabajadores excede el reclamo gremial y plantea una advertencia: sin condiciones laborales dignas, la salud pública corre riesgo de colapsar.
“Si el Garrahan está en crisis, ¿qué queda para los hospitales del conurbano o del interior? Esto es una alerta para todo el país”, concluyó Lipcovich.





