La diputada nacional del PRO defendió la nueva legislación aprobada en el Congreso y afirmó que facilitará la contratación en blanco en un contexto de alta informalidad. Sostuvo que la norma reduce la litigiosidad, unifica criterios indemnizatorios y simplifica la registración laboral.
En medio de críticas de la oposición y advertencias sindicales sobre una posible judicialización, la legisladora aseguró que la reforma laboral no implica una quita de derechos, sino una estrategia para ampliar el empleo formal. Qué cambia para trabajadores y empleadores, cuáles son los puntos más discutidos y por qué el Gobierno apuesta a que habrá más puestos registrados.
La aprobación de la reforma laboral reabrió un debate histórico en Argentina: cómo generar empleo formal en un país donde casi la mitad de los trabajadores se desempeña en condiciones de informalidad o con esquemas precarios. En ese escenario, la diputada nacional Daiana Fernández Molero defendió la nueva normativa y aseguró que el objetivo central es “hacer más fácil contratar en blanco” para impulsar la creación de empleo registrado.
Durante una entrevista televisiva, la legisladora sostuvo que el sistema vigente generaba incertidumbre tanto para empleadores como para empleados, principalmente por la alta litigiosidad y la superposición de normas administrativas. Según su mirada, la reforma apunta a simplificar procedimientos, unificar criterios y dar previsibilidad, elementos que considera indispensables para que las empresas —sobre todo las pequeñas y medianas— puedan ampliar sus planteles sin temor a conflictos judiciales extensos.
El debate no se da en el vacío. La economía argentina atraviesa un período de desaceleración en algunos sectores productivos, con consumo retraído y presión sobre costos empresariales. En ese contexto, cualquier modificación en el régimen laboral impacta de forma directa en decisiones de inversión, contratación y sostenimiento del empleo. Por eso, la discusión excede lo ideológico y se proyecta sobre el funcionamiento concreto del mercado de trabajo en 2026.
Qué cambia con la reforma laboral y cómo afecta a trabajadores y empleadores
Uno de los ejes centrales de la reforma laboral es la unificación de criterios indemnizatorios. Según explicó Fernández Molero, el nuevo esquema fija parámetros más claros para calcular compensaciones por despido, tomando como base el salario del trabajador y evitando interpretaciones divergentes entre distintos tribunales.
En la práctica, esto busca reducir la incertidumbre sobre los costos laborales. Para un empleador, saber con precisión cuál sería el monto ante una desvinculación implica poder proyectar financieramente escenarios posibles. Para el trabajador, la claridad normativa también evita que deba atravesar procesos judiciales prolongados para determinar lo que le corresponde.
La reforma también simplifica el sistema de registración. En el esquema anterior, muchas empresas debían cumplir con múltiples trámites ante distintos organismos, lo que generaba riesgos de errores formales que luego podían derivar en multas o reclamos judiciales. Con la nueva normativa, el objetivo es concentrar y agilizar esos procesos, reduciendo carga burocrática.
Otro punto relevante es el incentivo a mecanismos que permitan prever fondos destinados a eventuales indemnizaciones. La lógica detrás de esta herramienta es evitar que una empresa, ante la obligación de afrontar un pago elevado e inesperado, termine cerrando sus puertas. Para las PyMEs, especialmente en economías regionales, la previsibilidad puede ser determinante para su supervivencia.
Desde el oficialismo sostienen que estas modificaciones no implican una reducción de derechos adquiridos, sino una reorganización del sistema para hacerlo más transparente y menos litigioso. La diputada enfatizó que el verdadero problema estructural es la informalidad: trabajadores que no tienen cobertura social, aportes jubilatorios ni protección legal.
Judicialización, constitucionalidad y el rol de la Justicia
Apenas aprobada la ley, sectores opositores y organizaciones sindicales anticiparon que podrían impulsar presentaciones judiciales para cuestionar su constitucionalidad. Frente a esa posibilidad, Fernández Molero subrayó que la reforma fue debatida y votada en el Congreso, lo que le otorga un respaldo institucional que no tenían intentos previos realizados por decreto.
La eventual judicialización abre un escenario de incertidumbre. En Argentina, los procesos laborales pueden extenderse durante años, generando costos y demoras que afectan a ambas partes. En ese sentido, uno de los objetivos declarados de la reforma es precisamente reducir la conflictividad judicial mediante reglas más claras.
La diputada sostuvo que existen sectores que buscan mantener el “status quo” y que intentarán frenar los cambios. Sin embargo, afirmó que será la Justicia la que determine la validez final de la norma. Mientras tanto, el Gobierno apuesta a que su implementación genere señales positivas hacia el mercado.
El debate jurídico también gira en torno al equilibrio entre derechos laborales y libertad de contratación. Argentina cuenta con una tradición normativa protectoria, pero también enfrenta niveles elevados de empleo no registrado. La discusión de fondo es si un esquema más flexible puede incentivar la formalización o si, por el contrario, debilita garantías históricas.
PyMEs, sindicatos y los puntos que quedaron pendientes
Las pequeñas y medianas empresas ocupan un lugar central en el argumento oficial. Según Fernández Molero, muchas PyMEs operaban bajo una presión administrativa que las convertía, en sus palabras, en “cadetes del Estado”, obligadas a presentar documentación en múltiples dependencias. Cualquier omisión podía transformarse en sanción o en un elemento más dentro de un juicio laboral.
Con la simplificación de trámites, el Gobierno espera reducir costos indirectos y fomentar la contratación formal. La hipótesis es que, si registrar a un trabajador resulta más sencillo y previsible, disminuye el incentivo a mantener relaciones informales.
En cuanto a los sindicatos, la diputada planteó que algunos aspectos del sistema de aportes podrían revisarse en el futuro. Señaló que una mayor competencia entre organizaciones podría fortalecer la representación y acercar a dirigentes y trabajadores. Este punto genera especial tensión, ya que toca uno de los pilares del modelo sindical argentino.
Durante el tratamiento legislativo se introdujeron modificaciones y se descartaron algunos artículos que estaban presentes en versiones preliminares. Entre los temas mencionados como perfectibles, Fernández Molero aludió a regulaciones vinculadas a herramientas financieras digitales y su supervisión, que finalmente quedaron más acotadas.
Más allá de los detalles técnicos, el interrogante central es si la reforma laboral logrará cumplir su promesa de generar más empleo formal. Argentina arrastra históricamente niveles elevados de informalidad, especialmente en sectores como comercio, construcción y servicios personales. Si la norma consigue reducir esa brecha, podría tener un impacto estructural en la economía.
La diputada fue clara en un punto: no se trata de una solución mágica. “No hay una medida que resuelva todos los problemas”, sostuvo, al tiempo que insistió en que crear condiciones favorables para la inversión y el trabajo es preferible a mantener un sistema que, según su visión, desalienta la contratación.
El resultado dependerá de múltiples factores: la evolución de la actividad económica, la respuesta de las empresas, la reacción sindical y las definiciones judiciales. En los próximos meses, la implementación práctica mostrará si el nuevo marco normativo logra traducirse en más puestos registrados o si el debate vuelve a foja cero.
En un país donde la estabilidad normativa ha sido esquiva y las reformas laborales siempre generaron controversia, el desafío será combinar previsibilidad, protección y dinamismo productivo. La reforma 2026 abre una nueva etapa en esa discusión y su impacto real se medirá en un indicador concreto: la cantidad de trabajadores que pasen de la informalidad a un empleo en blanco con derechos y aportes.





