En una entrevista exclusiva con Comunicadores LP, el dirigente radical Ricardo Alfonsín analizó en profundidad la situación política del país y advirtió sobre los riesgos que podrían derivarse de una eventual reforma constitucional impulsada desde el Ejecutivo. Según Alfonsín, la iniciativa no solo busca actualizar formalmente la Carta Magna, sino avanzar en un cambio estructural que concentraría poder en el Ejecutivo y debilitaría las instituciones que garantizan derechos sociales y laborales.
“El presidente intentará reformar la Constitución para eliminar las instituciones del constitucionalismo social”, afirmó con firmeza. Según explicó, esta estrategia incluye un riesgo concreto para los sectores más vulnerables, que dependen de un Estado fuerte para acceder a derechos fundamentales como la educación, la salud y la protección social.
Riesgos sobre los derechos laborales y sociales
Alfonsín señaló que los cambios podrían implicar modificaciones o incluso la derogación del artículo 14 bis, que consagra derechos históricos como la estabilidad laboral, la negociación colectiva, la seguridad social y el derecho a huelga. “Se quiere ir contra conquistas que forman parte del núcleo de nuestra democracia. Concentrar el poder en el Ejecutivo no solo debilita el Parlamento y el Poder Judicial, también pone en riesgo a millones de argentinos”, sostuvo.
En este sentido, destacó que la intención del gobierno no sería simplemente reformar la Constitución, sino reducir el rol del Estado en la protección social, dejando desprotegidos a quienes más dependen de la intervención estatal. “Estamos hablando de decisiones que afectarán directamente la vida de los trabajadores y de las familias que necesitan del Estado para acceder a derechos básicos”, enfatizó.
El Congreso como espacio de resistencia
Pese a los posibles planes del Ejecutivo, Alfonsín aseguró que existen límites institucionales. “El presidente necesitará pasar muchas decisiones por el Congreso, sin olvidar que no estamos ante una elección presidencial”, afirmó.
Para el dirigente radical, esto coloca al Parlamento como un espacio clave de debate y resistencia. “Aunque el gobierno tenga un plan conservador, cualquier reforma que proponga debe ser debatida y votada. Ahí la oposición juega un rol fundamental para evitar retrocesos en materia de derechos”, explicó.
Alfonsín subrayó que la falta de mayoría absoluta en el Congreso obliga al presidente a negociar y buscar consensos. “No se puede gobernar imponiendo decisiones. La democracia requiere diálogo, negociación y acuerdos de ambas partes”, afirmó, haciendo hincapié en la necesidad de que la política funcione como un mecanismo de control y equilibrio.
Trabajo y educación en el centro del debate
Uno de los temas más recurrentes de la entrevista fue el futuro de los derechos laborales y la educación. Alfonsín sostuvo que cualquier reforma laboral debe garantizar que no se pierdan derechos adquiridos. “Propondremos una reforma laboral consensuada donde no se pierdan derechos para los trabajadores”, aseguró.
Según explicó, se trata de adaptar las leyes a los tiempos actuales sin precarizar el empleo ni debilitar la capacidad de los sindicatos. “La modernización debe enfocarse en proteger y ampliar la formalidad y la seguridad de los trabajadores, no en eliminar derechos”, agregó.
En cuanto a la educación, Alfonsín destacó la importancia de preservar un presupuesto adecuado, garantizar salarios dignos para los docentes y mantener su derecho a huelga. “La educación no puede reducirse a preparar ciudadanos para el mercado. Debe formar personas con valores y conciencia cívica”, afirmó, criticando indirectamente las políticas que priorizan criterios económicos por sobre los objetivos sociales.
Gobernabilidad: responsabilidad compartida
Otro eje central de la entrevista fue la gobernabilidad. Para Alfonsín, esta no es responsabilidad exclusiva de la oposición, sino un desafío compartido con el oficialismo.
“El que tiene que garantizar la gobernabilidad no es solo la oposición, también tiene que garantizar el oficialismo”, sostuvo.
Señaló que, aunque el presidente haya ganado las elecciones, la falta de mayoría en el Congreso impone la necesidad de dialogar y buscar acuerdos. “Gobernar no significa imponer, sino encontrar soluciones donde todos cedan un poco. Ese es el verdadero sentido de la democracia”, agregó.
La política como herramienta irremplazable
Más allá de la discusión sobre reformas constitucionales, Alfonsín defendió el papel central de la política en la vida de la sociedad. “De la política no se puede prescindir”, afirmó con énfasis.
Según explicó, cuando la ciudadanía se desentiende de la vida política, las decisiones terminan concentradas en manos de unos pocos, que suelen priorizar intereses particulares y no el bien común. Por eso instó a los jóvenes a involucrarse activamente: “Su participación es vital. Sin ella, las decisiones cruciales pueden ser tomadas por un grupo reducido, perjudicando a la mayoría”.
Economía y solidaridad: el rol del Estado
El dirigente radical también abordó la relación entre política y economía. Destacó que el mercado no garantiza igualdad ni justicia social, y que es función de la política intervenir para asegurar derechos efectivos.
“La política tiene que tratar de lograr que la economía tenga funcionalidad solidaria”, sostuvo.
Alfonsín subrayó que, aunque los derechos como educación, vivienda y salud estén reconocidos en la Constitución, en la práctica muchos ciudadanos carecen de acceso real a ellos. “El Estado debe corregir esas injusticias, aunque eso implique enfrentarse a los intereses de los sectores más poderosos. No siempre será popular, pero es necesario para garantizar condiciones de vida dignas para todos”, concluyó.







