La Cámara de Diputados se prepara para una de las sesiones más trascendentes del año. Este miércoles, el recinto volverá a ser escenario de una pulseada política en torno a dos temas sensibles: la suba de las jubilaciones y la declaración de la emergencia en discapacidad. Ambos proyectos fueron vetados por el Poder Ejecutivo, y ahora la oposición intentará avanzar con la “insistencia” para revertir la decisión presidencial.
El resultado está abierto. Aunque la oposición logró imponerse en las votaciones originales, para superar un veto se requiere una mayoría especial de dos tercios de los legisladores presentes. Ese es el principal desafío: asegurar no sólo la unidad interna, sino también sumar a los sectores que en la primera discusión se abstuvieron o se ausentaron.
La disputa por las jubilaciones
El eje más complejo será el intento de restituir la fórmula que otorga un aumento para los haberes jubilatorios. En la votación de junio, la iniciativa obtuvo 142 votos afirmativos contra 67 negativos, con 19 abstenciones y 28 ausentes. La diferencia fue clara, pero insuficiente para alcanzar el umbral de dos tercios necesario frente a un veto.
En este punto, la atención está puesta en el bloque de la Unión Cívica Radical (UCR), conducido por Rodrigo De Loredo. Durante 2024, fueron los propios radicales quienes encabezaron el reclamo por recomponer los ingresos de los jubilados tras la modificación de la fórmula de movilidad. Sin embargo, en el debate de este año varios de sus legisladores optaron por abstenerse o directamente no estuvieron presentes.
La definición del radicalismo será, por lo tanto, determinante. “Es el mismo planteo que ellos hicieron el año pasado. Si acompañan, hay chances de llegar al número. Si no, será muy difícil”, señaló un diputado opositor consultado por Comunicadores.
Emergencia en discapacidad: un escenario distinto
En paralelo, el Congreso discutirá la insistencia sobre la ley que declara la emergencia en discapacidad, también vetada por el presidente. Aquí, la oposición se muestra más confiada en conseguir los votos necesarios. “Hay un consenso más amplio, el tema es muy sensible y la presión social es enorme”, explicó una legisladora del Frente de Izquierda.
No obstante, en el oficialismo creen que todavía tienen margen para sostener su posición. La estrategia libertaria se basa en retener a sus aliados más firmes —el PRO, el MID y la Liga del Interior— y aprovechar las dudas de algunos bloques provinciales.
El rol del PRO y la disputa interna
Dentro del PRO persisten las divisiones. Ocho de sus diputados ya anticiparon que no acompañarán al oficialismo en esta votación, lo que genera alarma en La Libertad Avanza. Desde el entorno presidencial temen que, en caso de no votar en contra de la insistencia, se abstengan o incluso se retiren del recinto, lo que podría inclinar la balanza en favor de la oposición.
Por eso, la presión sobre cada bancada es intensa. “Si no votan, al menos que se abstengan. Lo que no puede pasar es que se levanten y dejen el recinto vacío”, reclamó un legislador oficialista durante las negociaciones de estos días.
Gobernadores en el centro de la escena
La discusión no se limita al Congreso. Los gobernadores también siguen de cerca la votación, ya que en la misma sesión se tratarán proyectos que los afectan directamente, como la distribución de fondos de los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y del Impuesto a los Combustibles.
En este marco, algunos mandatarios provinciales intentan construir un acuerdo con la Casa Rosada para garantizar que las leyes que los benefician no terminen también siendo vetadas. Sin embargo, si esas conversaciones fracasan, podrían alinear a sus diputados con la oposición para enviarle un mensaje al presidente.
Un clima de incertidumbre
Con el quórum garantizado, la clave estará en las abstenciones y en las ausencias. La experiencia reciente muestra que nada está definido hasta el último minuto: en la última sesión, los radicales fueron quienes permitieron que el oficialismo perdiera en 12 votaciones consecutivas, pese a los intentos de vaciar el recinto.
La proximidad de las elecciones y el cierre de listas agregan un condimento adicional. La dinámica parlamentaria se volvió extremadamente volátil, con acuerdos que se sellan y se rompen en cuestión de horas.
Lo único claro es que el resultado dependerá de los mismos protagonistas: el radicalismo de Rodrigo De Loredo y un puñado de legisladores provinciales que, con su voto, pueden inclinar la balanza hacia un triunfo opositor o darle aire al oficialismo para sostener sus vetos.





