Durante todo el mes de agosto, miles de estudiantes que cursan en la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) enfrentan un verdadero desafío: el tren Roca, principal medio de transporte para llegar a la capital bonaerense desde el sur del Conurbano, no llega a la terminal de 1 y 44 y finaliza su recorrido en Tolosa. La medida, producto de obras de renovación de vías, afecta de manera directa a quienes cada día viajan desde localidades como Quilmes, Avellaneda, Florencio Varela, Berazategui, Wilde o Don Bosco.
Un viaje que se encarece y se extiende
Hasta antes del corte, el tren Roca era la opción más rápida y económica para llegar a La Plata. Con un pasaje accesible y frecuencias estables, permitía a los estudiantes estar en menos de una hora en las facultades del bosque platense o en las sedes del centro.
Hoy, la situación cambió drásticamente: quienes antes viajaban directo hasta La Plata ahora deben bajarse en Tolosa y combinar con colectivos saturados, o bien optar por líneas alternativas mucho más costosas. “Yo soy de Quilmes y cursaba siempre en la mañana. Con el tren me organizaba bien, pero ahora tengo que salir casi dos horas antes y gasto tres veces más”, contó Camila, estudiante de Arquitectura.
Impacto en la vida académica
La UNLP recibe cada año a más de 200.000 estudiantes, de los cuales una gran parte proviene del Conurbano Sur. La interrupción del Roca no solo implica un problema económico, sino también académico: llegar tarde a clases, perder parciales o incluso ausentarse por no poder costear el transporte.
“Trabajo medio tiempo en Avellaneda y estudio en Humanidades. El tren era mi único recurso para combinar horarios. Desde que lo cortaron, ya falté a dos clases porque no llegué a tiempo”, señaló Franco, estudiante de Letras.
En carreras con alta carga horaria o con prácticas profesionales en hospitales y escuelas, la situación se vuelve aún más compleja. Muchos estudiantes advierten que el encarecimiento del traslado puede empujarlos a abandonar materias o resignar cursadas.
Reclamos y respuestas
Ante esta situación, la Municipalidad de La Plata pidió a Trenes Argentinos que se implemente un servicio alternativo gratuito para estudiantes y trabajadores, al menos hasta que finalicen las obras. El único refuerzo dispuesto hasta ahora es un colectivo que conecta la estación Tolosa con 1 y 44, pero resulta insuficiente para quienes vienen desde más lejos.
Organizaciones estudiantiles de la UNLP también elevaron reclamos: plantean la necesidad de un boleto combinado especial, más refuerzos de colectivos que lleguen desde Quilmes y Berazategui, y garantizar servicios de combis a precios accesibles.
Alternativas: costosas y limitadas
Los jóvenes recurren a líneas como la 129 (Expreso Río de la Plata) o la 195 (Expreso La Plata), que unen Constitución, Avellaneda y Quilmes con la capital bonaerense. También a la 372, que conecta Florencio Varela y Bosques con estaciones intermedias. Sin embargo, los boletos de estas líneas oscilan entre $1.500 y $5.000 por día según el trayecto, lo que multiplica por diez el costo del tren.
Algunos optan por combis privadas que salen desde Avellaneda, Wilde o Berazategui, pero allí los precios son aún más altos, lo que restringe su acceso a un grupo reducido de estudiantes.
Un agosto cuesta arriba
Mientras avanzan las obras de renovación de vías, los estudiantes del Conurbano sur deben enfrentar un mes de viajes más largos, caros y agotadores. En medio del calendario académico, con parciales y prácticas en curso, la falta del tren se convierte en un obstáculo real para sostener el derecho a la educación.
“Dicen que en septiembre vuelve, pero mientras tanto nosotros pagamos el costo. No es solo plata, es tiempo, cansancio y riesgo de perder la cursada”, resumió Luciana, estudiante de Ciencias Médicas.
Agosto será recordado como un mes complicado para quienes, con esfuerzo, sostienen su vida universitaria viajando cada día desde Avellaneda, Quilmes, Varela, Berazategui y alrededores. La expectativa está puesta en que el servicio vuelva cuanto antes y que, a futuro, se piense un esquema de transporte que priorice el acceso de los estudiantes a la universidad pública.





