El presidente Javier Milei rompió el silencio tras el escándalo generado por la promoción de la criptomoneda Libra en sus redes sociales. En un mensaje publicado en la madrugada del viernes, el mandatario se despegó del proyecto y aseguró que no estaba «interiorizado» sobre sus detalles. Además, eliminó el tuit en el que daba publicidad a la iniciativa.
«Hace unas horas publiqué un tweet, como tantas otras infinitas veces, apoyando un supuesto emprendimiento privado del que obviamente no tengo vinculación alguna», escribió Milei. «No estaba interiorizado de los pormenores del proyecto y luego de haberme interiorizado decidí no seguir dándole difusión (por eso he borrado el tweet)», agregó.
Junto con su aclaración, el presidente arremetió contra la oposición por las críticas recibidas. «A las ratas inmundas de la casta política que quieren aprovechar esta situación para hacer daño les quiero decir que todos los días confirman lo rastreros que son los políticos, y aumentan nuestra convicción de sacarlos a patadas en el culo. VLLC!», exclamó.
La caída de Libra y las sospechas de maniobra financiera
El escándalo se desató el viernes a las 19:01, cuando Milei publicó un mensaje en el que promocionaba la criptomoneda Libra, un proyecto de inversión en startups y pequeñas empresas. En su posteo, compartió el contrato del token y enlaces a la página oficial y al tag de la criptomoneda $Libra. El mensaje se fijó en su cuenta de X (ex Twitter) como destacado.
Libra, cuyo nombre estaba inspirado en las políticas del libertario, fue impulsada por la empresa KIP Protocol, cuyos representantes se fotografiaron recientemente con Milei en un evento cripto.
El token comenzó a operar bajo los protocolos de Solana y rápidamente su cotización se disparó. En menos de 45 minutos alcanzó los 5 dólares, pero poco después sufrió una caída abrupta, llegando a apenas 0,5 dólares en cuatro horas. La volatilidad del activo permitió que algunos inversionistas iniciales obtuvieran ganancias superiores a los 3 millones de dólares.
Reacciones políticas y pedidos de explicaciones
En medio de la controversia, surgieron sospechas sobre un posible hackeo, hipótesis que fue descartada tanto por la diputada Lilia Lemoine como por fuentes del gobierno. Expertos en criptomonedas apuntaron en cambio a un esquema de acceso privilegiado a la información, señalando que menos de diez tenedores controlaban más del 90% del volumen de la moneda.
El escándalo escaló rápidamente en el ámbito político. La Coalición Cívica y el diputado socialista Esteban Paulón exigieron que Milei brinde explicaciones ante el Congreso, alegando una posible violación de la Ley de Ética Pública. Paulón reforzó su crítica tras la aclaración presidencial: «Los que inventaron el ‘hackeo mundial’ ahora deberán reconocer que el presidente Milei, por impericia o codicia, promocionó una estafa ponzi con memecoins».
Por el momento, Milei no ha dado mayores precisiones sobre su relación con KIP Protocol ni sobre las razones específicas que lo llevaron a eliminar su publicación inicial. Mientras tanto, la oposición y expertos en regulación financiera continúan exigiendo una investigación más profunda sobre lo sucedido.







