En una medida que marca el inicio formal del operativo electoral en la provincia de Buenos Aires, el gobernador Axel Kicillof firmó el Decreto N.º 639/25 que crea el Comando Electoral Provincial. El nuevo organismo tendrá a su cargo la seguridad y coordinación logística de las elecciones legislativas bonaerenses, que se celebrarán el próximo 7 de septiembre, en una fecha desdoblada del calendario nacional.
El comando estará integrado por más de 28 mil agentes: 22 mil efectivos de la Policía Bonaerense y alrededor de 6 mil miembros de fuerzas federales. Esta estructura de seguridad busca garantizar el normal desarrollo del proceso electoral en el distrito más populoso del país, en un contexto de alta sensibilidad política y de tensión interna dentro del oficialismo.
Una logística propia para una elección provincial
La creación del Comando Electoral Provincial responde a la necesidad de una organización independiente, ante la decisión del gobierno bonaerense de realizar sus comicios legislativos en una fecha distinta a la nacional. La resolución fue publicada en el Boletín Oficial y delega al Ministerio de Seguridad, a cargo de Javier Alonso, la responsabilidad de coordinar el operativo.
El decreto establece que el funcionario a cargo del Comando ejercerá su función ad honorem, y que además se contará con la colaboración de otros organismos estatales como los ministerios de Salud, Cultura, Educación y la Dirección de Vialidad. Todos ellos cumplirán funciones logísticas, desde el traslado de urnas hasta la asistencia en infraestructura electoral.
Desde la administración provincial destacaron que “la organización electoral requiere una logística propia y coordinada”, en línea con la decisión de priorizar un esquema de votación diferenciado, que evite superposiciones con el sistema nacional.
Desdoblamiento electoral y tensiones internas
La decisión de separar la fecha de los comicios legislativos provinciales de la nacional no fue solo técnica, sino también profundamente política. Kicillof justificó el desdoblamiento alegando la complejidad de aplicar simultáneamente dos sistemas de votación diferentes: boleta única de papel para cargos nacionales y boleta partidaria tradicional para cargos provinciales.
“Sería un caos logístico y político. Necesitamos claridad para la ciudadanía y previsibilidad en el proceso”, había expresado el mandatario en una conferencia de prensa a comienzos de abril.
Sin embargo, la decisión generó malestar dentro del propio peronismo. Sectores referenciados en la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner cuestionaron la movida, señalando que debilita la estrategia nacional del espacio. En paralelo, dentro del Frente de Todos algunos dirigentes interpretan la medida como un intento de Kicillof por consolidar su liderazgo en territorio bonaerense, aún a costa de tensar la unidad.
Elecciones en un contexto adverso
Las elecciones de septiembre se desarrollarán en un contexto económico complejo, marcado por el ajuste fiscal impulsado por el presidente Javier Milei. La administración bonaerense ha sido una de las voces más críticas del gobierno nacional, lo que refuerza la estrategia de Kicillof de “provincializar” el escenario político, intentando blindarse ante el impacto de las medidas nacionales.
El peronismo buscará retener el control legislativo en la Cámara de Diputados y el Senado bonaerense, con una campaña que se prevé centrada en la defensa de la educación pública, la salud y el empleo, en contraposición al modelo de ajuste libertario.
Del otro lado, la oposición buscará capitalizar el desgaste del oficialismo provincial. Tanto Juntos por el Cambio como La Libertad Avanza ya anunciaron que competirán con listas propias, buscando consolidar su presencia territorial en la provincia.
Un operativo clave
La implementación del Comando Electoral será clave para garantizar la transparencia y seguridad de los comicios. Se espera que el operativo incluya despliegues en zonas sensibles del conurbano, donde históricamente se concentra la mayor densidad poblacional y también los principales desafíos logísticos.
Con el calendario electoral ya en marcha, y en medio de un escenario de fragmentación política, la elección bonaerense se perfila como uno de los episodios centrales del año político argentino.






