En medio de fuertes tensiones internas luego del cierre de listas para las elecciones provinciales en Buenos Aires, la presidenta de La Libertad Avanza, Karina Milei, se pronunció con un mensaje contundente dirigido hacia la militancia y la dirigencia del espacio. “La lealtad no es una opción”, afirmó, en lo que fue interpretado como una advertencia ante las disputas que se desataron por la definición de candidaturas en varios distritos clave.
El pronunciamiento de Milei se dio tras una serie de reclamos y desacuerdos expresados por diferentes referentes del partido en la provincia, especialmente luego de que se oficializaran listas que dejaron afuera a dirigentes que venían trabajando desde los comienzos del armado libertario en territorio bonaerense. Entre las principales quejas se encuentran denuncias por falta de participación, decisiones verticalistas y acusaciones de “intervención porteña” en la confección de candidaturas locales.
En ese contexto, la hermana del presidente Javier Milei buscó cerrar filas y enviar una señal clara de autoridad en el espacio. “No hay lugar para los tibios ni para los traidores”, insistieron desde su entorno, marcando el tono del reordenamiento interno que se busca imponer.
El conflicto de fondo: candidaturas a dedo y militancia desplazada
Uno de los puntos de mayor conflicto fue la designación de candidatos en distritos como La Matanza, Moreno, Lomas de Zamora y Florencio Varela. En varios de estos partidos, sectores libertarios históricos denunciaron haber sido desplazados por dirigentes provenientes de otros espacios o de reciente incorporación al partido, sin consultas previas ni procesos internos transparentes.
A esto se sumó el descontento de estructuras locales que habían trabajado en el territorio durante el 2023 y ahora se vieron fuera de juego, lo que provocó protestas públicas, renuncias y la amenaza de presentar listas paralelas o incluso apoyar a otras fuerzas opositoras en señal de protesta.
El rol de Karina Milei y la centralización del poder
Desde el comienzo de la gestión presidencial de Javier Milei, Karina asumió un rol protagónico en el armado político del partido, especialmente en Buenos Aires, donde el espacio busca consolidarse como alternativa real frente al peronismo y al PRO. La centralización de decisiones y la coordinación directa con figuras como Martín Menem y Sebastián Pareja ha generado fricciones con sectores locales que reclaman mayor autonomía y participación.
Pese a las críticas, la presidenta de LLA ha mantenido firme su conducción. “Estamos construyendo un proyecto a largo plazo. No vamos a permitir que intereses personales lo desvíen”, dijeron fuentes cercanas a Karina, justificando la reconfiguración de las listas bajo criterios de “coherencia política y lealtad al presidente”.
Proyección electoral e impacto de la interna
Los cruces internos llegan en un momento crucial para el oficialismo libertario en la provincia, que busca aumentar su representación en las legislaturas locales y consolidar una base territorial sólida. Si bien el cierre de listas logró evitar rupturas formales, el clima de tensión aún se percibe en distintos sectores del partido.
Desde LLA apuestan a que con el correr de la campaña se diluyan las diferencias y se imponga el liderazgo de Javier Milei como eje ordenador del espacio. Sin embargo, las señales de malestar interno y la falta de una estructura consolidada podrían representar un obstáculo si no se logra encauzar la crisis.
La frase de Karina Milei, lejos de ser un comentario aislado, parece marcar el inicio de una etapa más dura hacia dentro del partido: una reafirmación de liderazgo donde la disciplina y la alineación con la conducción nacional serán requisitos centrales para la continuidad política dentro de La Libertad Avanza.







