En medio de las tensiones internas que atraviesan a La Libertad Avanza, el presidente Javier Milei avanza en la reorganización de su frente político con un movimiento significativo: el regreso a la estrategia de campaña de su tropa digital, los militantes que en redes sociales fueron clave en la instalación del candidato libertario durante la campaña presidencial de 2023.
Tras meses de silencio forzado o autoimpuesto —y luego de profundas internas y cruces con el núcleo duro del oficialismo, encabezado por Karina Milei—, parte de ese ejército digital vuelve a la escena como pieza clave de la estrategia de cara a las elecciones legislativas de 2025. Según fuentes del oficialismo, “no estaría todo tan roto”, en referencia al clima tenso que se había generado entre el Presidente y algunos de sus operadores digitales históricos.
Este proceso de recomposición interna se da tras la designación de Guillermo Francos como jefe de Gabinete, con la explícita tarea de funcionar como articulador entre distintos sectores del oficialismo, incluyendo a Karina Milei, secretaria general de la Presidencia, y a Santiago Caputo, el principal asesor político del Presidente y cerebro detrás de la estrategia electoral que llevó al libertario a la Casa Rosada.
En ese contexto, Milei salió a respaldar públicamente a Caputo, al que definió como un “hermano” durante una entrevista reciente. La afirmación no es menor: busca disipar versiones sobre un presunto distanciamiento entre ambos, luego de que el propio Caputo fuera desplazado del centro operativo de la campaña para ceder ese lugar a Karina Milei y su entorno inmediato.
La interna libertaria tuvo uno de sus puntos más calientes durante la disputa por el armado electoral en las provincias, en particular con los sectores cercanos a Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem, que mantienen sus espacios de poder en el Congreso y en la estructura partidaria. Si bien las diferencias con los Menem continúan, el Gobierno busca evitar nuevas fracturas. La consigna es clara: preservar la unidad hasta 2025 y evitar un desgaste que complique la elección legislativa, en la que La Libertad Avanza intentará ampliar su presencia en ambas cámaras del Congreso.
En ese marco, Francos trabaja como un componedor político, articulando puentes entre los distintos núcleos libertarios. Una de sus misiones centrales es reencauzar la campaña con una estrategia unificada que recupere el ímpetu que caracterizó al movimiento en 2023, pero también evitar que las luchas internas afecten la imagen del Presidente en un momento de deterioro económico y creciente presión social.
La reincorporación de los militantes digitales, muchos de ellos con fuerte presencia en X (ex Twitter) y TikTok, busca recrear el clima de confrontación simbólica que tantos réditos le dio a Milei durante la campaña presidencial. Esta vez, el blanco será el Congreso, el sindicalismo y la “casta judicial”, a quienes se responsabiliza por los límites a la agenda de reformas libertarias.
A diferencia de lo ocurrido en 2023, esta nueva etapa apunta a una comunicación más profesionalizada, con menos espontaneidad y mayor control desde la cúspide del poder libertario. La figura de Caputo vuelve a ganar centralidad, pero su margen de acción dependerá de cuánto margen le concedan Karina Milei y el nuevo diseño de poder que se está gestando en la Rosada.
Con este giro, el oficialismo apuesta a reordenar sus filas internas y consolidar un relato de gobierno en momentos donde los resultados económicos aún no logran traducirse en mejoras palpables para la ciudadanía. La campaña de 2025, aunque aún lejana en el calendario, ya comenzó a tomar forma en las pantallas y redes, con la vuelta de los soldados digitales y la diplomacia interna de Francos como piezas centrales del ajedrez libertario.







