En medio de tensas negociaciones entre el PRO y La Libertad Avanza (LLA) de cara al cierre de alianzas electorales en la Ciudad de Buenos Aires, el ex presidente Mauricio Macri convocó a una cumbre del PRO en la que dejó en claro dos cosas: su malestar con las condiciones que impone el oficialismo nacional y su decisión de delegar en su primo, Jorge Macri, la tarea de resolver el acuerdo final con los libertarios.
Durante el encuentro, que se realizó a puertas cerradas y sin difusión oficial, Macri fue directo al señalar que LLA pretende ocupar una posición “totalmente dominante” en la confección de las listas legislativas y de comuneros en CABA, lo que provocó un visible malestar entre los dirigentes amarillos. A pesar de su desacuerdo, el ex mandatario no rompió el puente con los libertarios y remarcó la necesidad de sostener la gobernabilidad, tanto en la Ciudad como a nivel nacional.
El rol de Jorge Macri y la negociación en Uspallata
Jorge Macri, actual jefe de Gobierno porteño y primo del ex presidente, quedó a cargo de las negociaciones con los enviados de Karina Milei y Martín Menem. Será él quien reciba la nueva propuesta de LLA en la sede de gobierno de Uspallata, donde se definirá si finalmente se sella el pacto electoral en la capital. Desde el entorno del alcalde aseguraron que están dispuestos a ceder lugares, pero no a aceptar una «rendición».
La conducción nacional del PRO entiende que tiene un caudal electoral propio en la Ciudad y no está dispuesta a entregar la mayor parte de los cargos a los libertarios. Sin embargo, existe también conciencia de que la fragmentación opositora puede perjudicar a ambos espacios frente al avance del peronismo y otros sectores progresistas en territorio porteño.
Macri apuesta a la alianza, pero con condiciones
Macri dejó trascender que está a favor de concretar un entendimiento con LLA, aunque bajo condiciones más equilibradas. En ese sentido, su declaración sobre la “posición totalmente dominante” apuntó directamente a Karina Milei, quien según fuentes del PRO exige que su espacio encabece las listas en la mayoría de las comunas y tenga poder de veto en la designación de candidatos.
“Podemos ser aliados, pero no subordinados”, habría dicho el ex presidente ante la plana mayor del PRO porteño, según confiaron fuentes presentes en la reunión.
Tensiones internas y plazos ajustados
El calendario electoral apremia. En los próximos días vence el plazo para oficializar alianzas y listas en la Ciudad, lo que genera presión en ambas partes para cerrar un acuerdo. Mientras tanto, persisten las diferencias internas tanto en el PRO como en LLA. Algunos dirigentes macristas, como Soledad Acuña y Fernando De Andreis, consideran que no debe cederse más terreno del que ya se entregó en la arena nacional. En tanto, en LLA hay sectores que aún desconfían de los acuerdos con el «viejo sistema».
La decisión final podría llegar esta misma semana, tras la reunión que Jorge Macri mantendrá con el equipo libertario en Uspallata. Allí se conocerá si el acuerdo se concreta o si cada fuerza decide competir por separado en la Ciudad de Buenos Aires. En cualquier caso, el resultado tendrá un fuerte impacto en el armado nacional y en el futuro equilibrio entre ambos espacios.







